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Cien años del canal

Por: Redacción 15/08/2014

La conmemoración del centenario de la construcción del Canal se presenta en circunstancias contradictorias. Por un lado se produce un salto cualitativo tecnológico con la construcción del tercer juego de esclusas que permitirá el tránsito de naves postpanamax de mayores dimensiones y calado. Pero por otro lado, se acentúa la dependencia del Canal del régimen de lluvias ante la renovación cíclica del fenómeno meteorológico El Niño. Es decir, bajará el tránsito de naves de gran calado y, por ende, se mermará el pago de los peajes y el aporte económico a las finanzas públicas. En cierta forma se renueva la discusión sobre si el Canal debió erigirse al nivel del mar o por esclusas alimentadas por agua de los ríos. Pero no se puede dar marcha atrás a la historia tecnológica que sustentó la vía interoceánica.

La historia del Canal es la historia de la República de Panamá. Una historia dividida tajantemente en dos periodos: el de la administración norteamericana y el de la administración panameña. El tratado Hay- Buneau Varilla concedió a Estados Unidos su construcción y el asentamiento de una zona cuya naturaleza colonialista erigió ilegalmente una república dentro de la República que siempre batalló por su soberanía.

Al asumir la administración del Canal, Panamá modificó las premisas de la ocupación norteamericana. Lo que formó parte de una concepción estratégica militar se ha desvanecido por un nuevo proyecto de comunicación interoceánica puesta al servicio de la globalización comercial. El actual Canal conecta 144 rutas marítimas que llegan a 1,700 puertos de 160 países. Cuando esté listo el sistema de nuevos complejos de esclusas en el Pacífico y el Atlántico se incrementará el tránsito de mercaderías embarcadas en los lugares más lejanos del planeta.

No debemos olvidar que el Canal está consubstanciado con la formación de la conciencia nacional. La identidad panameña se ligó al Canal porque fortaleció el sentimiento separatista de Colombia y nos preparó para la defensa de la República soberana. Contra la desproporcionada capacidad armamentística, usamos siembra de banderas, sacrificios de valerosos estudiantes, convenios y tratados diplomáticos, el valor inquebrantable de la voluntad de un pueblo que no se doblegó para preservar su libre determinación.

Vencimos el complejo de inferioridad de algunos escépticos, demostrando en 15 años de administración panameña que tenemos capacidad no solo para mantener la antigua vía, sino para impulsar el proyecto de renovación más audaz de ampliación de facilidades de libre tránsito.

Hemos cumplido la visión profética del Libertador Simón Bolívar de convertir el Istmo en el centro estratégico del mundo. Con pasmosa lucidez dijo en la Carta de Jamaica de 1815 que la posición entre los dos mares podría ser el emporio del universo, sus canales acortarían las distancias del mundo y estrecharían las relaciones comerciales de Europa, América y Asia.

Por razones inexplicables se advierte cierta apatía y ausencia de calor popular en la celebración del centenario del Canal, patrimonio de todos los panameños. Presumiblemente la apatía está presente en la atmósfera pública. No se decretó una fiesta nacional en la que todos los panameños pudiéramos celebrar el centenario con la trascendencia de una gran efemérides patriótica. Pudieron llegar representaciones de la red de los países americanos, europeos, asiáticos entrelazados por el Canal. Nos falta creatividad.

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Viernes 7 de agosto de 2026