Cifras escalofriantes
El ministro de Salud, Franklin Vergara, generalmente ha sido muy cauteloso cuando se refiere a la gravedad de alguna situación sanitaria en el país. Sin embargo, sus últimas declaraciones sobre el avance del VIH-sida en Panamá son escalofriantes.
Vergara reveló que todos los días se detecta, al menos, un caso de esta enfermedad en Panamá y que al ritmo que vamos, “no habrá presupuesto que resista” la escalada de este virus.
Los panameños destinamos anualmente unos 22 millones de dólares al combate de esta enfermedad, cifra que ha ido aumentando de forma sostenida con el paso de los años.
Esto fuera de las secuelas sociales y económicas que sufre el país.
Bien lo han advertido los expertos, el VIH-sida tiene cinco escenarios: los portadores, los que desarrollan la enfermedad, los problemas de los sobrevivientes, el impacto financiero y sus secuelas y el colapso del país por tener una población enferma.
A pesar del esfuerzo que vienen realizando las autoridades y organizaciones privadas nacionales e internacionales, el avance de la enfermedad ha llevado a Panamá a ocupar el segundo lugar en incidencia en Centroamérica.
Ya no se trata de pronunciamientos retóricos, estamos frente a argumentos cargados de cifras que demuestran la dura realidad de la infección en el país.
El 32% de los enfermos en Panamá está entre los 20 y 39 años de edad, la etapa más productiva de un ser humano. La enfermedad ya superó el escenario de los portadores y sobrevivientes, para entrar en el que impacta financieramente al país.
Hay que bloquear la incidencia del virus, no podemos caer en la etapa del colapso social por tener un alto porcentaje de población enferma.
