Cifras que dan vergüenza
La Defensoría del Pueblo elaboró un informe sobre la realidad existente en los centros carcelarios del país que pone los pelos de punta. Panamá tiene la tasa carcelaria per cápita más alta en América Latina, con 346 presos por cada 100 mil habitantes.
La población carcelaria asciende a 12,120 detenidos, una cifra jamás vista en la historia republicana.
Y lejos de marcar una tendencia hacia la baja, las condiciones sociales imperantes en el país y la penetración de la delincuencia organizada en prácticamente todos los estratos de la sociedad, hacen vislumbrar un panorama peor.
Aunado a esto, los que entran en esas mazmorras lejos de resocializarse, salen resentidos con la sociedad y con ganas de seguir delinquiendo. En estas universidades del crimen refuerzan cualquier desviación social a punta de tratos degradantes, crueles e inhumanos.
El aumento de panameños recluidos en las cárceles es un problema social que se deriva de la creciente pobreza extrema, la deserción escolar, la desintegración familiar, la falta de oportunidades y la pérdida de valores.
Es un conjunto de problemas que no resolveremos con la construcción de más cárceles. Urge implementar políticas que vislumbren la situación como un todo y en las que participen coordinadamente la totalidad de los estamentos del Gobierno y la sociedad. Hacerlo de otra forma, sería condenarnos a un nuevo fracaso.
