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Cinco fases del duelo bolivariano


Adelita Coriat (opinion@epasa.com) / Adelita Coriat

Son momentos de dolor para la mayoría del pueblo. La escena que vive el pueblo venezolano podría reflejarse en el espejo de las cinco etapas que atraviesa un ser humano en circunstancias de duelo. Primero fue la noticia de su muerte, una sorpresa para millones que mantenían la esperanza de ver a su comandante nuevamente en funciones. Una de las más recientes encuestas reveló previo al anuncio de la muerte de Chávez, que el 46% de los ciudadanos pensaba que se recuperaría. Así que la negación sobre su desaparición no solo estuvo presente en las cabezas de los países que recibían ayuda económica de Chávez y que preocupados por la noticia es probable que su situación cambie. Un estatus del que es difícil desprenderse.

El pueblo llora la desaparición de su líder, aquel que caminó con ellos, que les dio casas, una mensualidad, dádivas, habló en contra de la oligarquía intocable y alejada de las masas. Pero del otro lado de la moneda Chávez fue capaz de atormentar a sus enemigos con sus eternos discursos de transmisión obligatoria por TV y radio venezolana, o con expropiaciones, insultos y aliados políticos controvertidos.

La segunda etapa del duelo, la ira, retumba en quienes aspiran al poder y no logran consolidar fuerzas. Chávez dejó un país dividido. Un pueblo acostumbrado a su mandato, requerido de esas cualidades mediáticas, dramaturgas y cuasi hipnotizantes que transmitía a su gente. Dones que le costará ejecutar a Maduro, Chávez era único en ese estilo. Un carisma intransmisible.

Vendrá entonces la etapa de la tristeza y la depresión cuando los venezolanos despierten atormentados por las dificultades económicas y entonces se pregunten las masas ¿cómo es posible que un país tan rico tenga una crisis económica tan profunda o severa? ¿Habrá respuestas para todos los porqués? ¿Cómo reaccionarán las posiciones encontradas, polarizadas que dejó el magnífico Hugo Chávez ahora que no está para suavizarlas?

En la última etapa del duelo surge el enojo por la pérdida. Tiempo ideal para unificar fuerzas y evocar un discurso democrático, tolerante que suavice posturas. Al país bolivariano le quedan por explorar puentes de diálogo que en momentos de negociación y reconciliación suelen ser los mejores aliados.

No hay frase más atinada para despedir el duelo bolivariano que aquella pronunciada por Simón Bolívar poco tiempo antes de morir: “Si un hombre fuese necesario para sostener el Estado, este Estado no deberá subsistir; y al fin no existiría”.

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Viernes 14 de agosto de 2026