Cinturón apretado
No hace falta ser un genio en matemáticas y finanzas para concluir que el costo de la vida en Panamá es cada vez más alto.
Aunque, es justo y necesario reconocer que los ciudadanos tienen más disponibilidad de dinero, al incrementarse el salario mínimo y al existir un crecimiento económico (10.5 % al primer semestre).
Los panameños han tenido que ajustarse el cinturón y afilar la punta del lápiz para recortar gastos innecesarios. Incluso muchas personas de la clase media (que carga con la mayoría de los impuestos y ajustes) han modificado sus hábitos de consumo y priorizan sus gastos.
En Panamá existe un auge impresionante que mantiene el país encabezando muchos indicadores regionales y latinoamericanos. Los ciudadanos también experimentan el fenómeno de la inflación (6) que es considerado algo relativamente nuevo, pero que incide directamente en su calidad de vida.
A pesar de que los alimentos están más caros y que el costo de los servicios (energía, agua y transporte) también subieron, los panameños perciben que están mejor que en otros años, por lo menos así lo revelan algunas encuestas populares.
Incluso es una realidad que el mercado laboral está muy competitivo y la lucha por encontrar personal especializado ha mejorado la oferta salarial para muchos profesionales. Eso ha provocado que cada día más panameños adquieran préstamos hipotecarios y personales. En la última feria de vivienda se ratificó ese comportamiento y en cinco días se registraron operaciones que superaron los 270 millones de dólares.
Panamá sigue creciendo y sus proyecciones son positivas. Los ciudadanos tendrán más oportunidades de empleo con mejores remuneraciones.