Claras advertencias de la naturaleza
Concluyó una semana muy catastrófica para el mundo.
En los últimos días la naturaleza se ha manifestado en diversas formas por el daño que el hombre le ha causado, y hoy hay que afrontar las consecuencias.
Por ejemplo: en Costa Rica se registró un terremoto de 7.6 grados, causando serios daños en las regiones pobres del país.
En menos de 24 horas, del otro lado del mundo, China es estremecida por dos movimientos telúricos de gran magnitud, que dejaron a su paso más de 80 muertos y 820 heridos.
A eso hay que sumarle, a fines de agosto, el paso del huracán Isaac, que ocasionó cerca de 10 muertes entre Nueva Orleans y Misisipi y cuantiosos daños materiales.
Aún hay otras tormentas tropicales que amenazan con convertirse en huracanes y traer a las poblaciones su estela de muerte.
En Nicaragua hay una alerta máxima por causa del volcán San Cristóbal, que amenaza con hacer erupción.
En las últimas horas un tornado que pasó los barrios neoyorquinos de Queens y Brooklyn, dejó daños materiales menores y causó inundaciones.
Todos estos fenómenos naturales de los últimos días no es más que otro de los llamados de atención que hace la naturaleza, para que el hombre tome conciencia de que todo tiene un límite y al parecer la naturaleza está reclamando lo que le pertenece.
La pregunta es: ¿Serán suficientes todas las medidas de prevención que han tomado los Gobiernos del mundo para hacerle frente a las grandes catástrofes que aún faltan por desatarse?
La intención no es alarmar, sino hacer un llamado de atención y que no se piense eso no ocurrirá en este país. O simplemente considerar que estamos preparados para todo, cuando probablemente no es así.
Miren alrededor y pongan sus barbas en remojo.
