Clase política en caída libre
La clase política panameña vive momentos difíciles y los augurios no son tan halagadores.
Como una telenovela de suspenso, los capítulos son cada vez más dramáticos y no se sabe quién es el bueno o el malo.
Quién iba a pensar que en medio de la ruptura de la alianza oficialista, tras la elección de Héctor Aparicio como presidente de la Asamblea Nacional, se desataría otra trama donde los principales protagonistas son los diputados del Partido Revolucionario Democrático.
Aunque los “trapos sucios” se lavan en casa pareciera que en Panamá todo se resuelve en los medios y ante la mirada de los electores.
Algunos miembros del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, encabezados por Mitchell Doens y Pedro Miguel González, intentaron intervenir en la decisión de sus diputados en la Asamblea y solo provocaron el caos interno.
Ahora los diputados perredistas, entre ellos Leandro Ávila, Benicio Robinson y Freidi Torres, han enfilado sus cañones contra el CEN y piden cambios con urgencia.
Lo más crítico de esta situación es que estos diputados enviaron un mensaje claro “el PRD se quedan sin bancada en la Asamblea” si no se van Doens y otros miembros.
Los aspirantes presidenciales también añadieron un toque de picante y todos han mandado fuertes mensajes donde utilizan las palabras “traición” y “revocatoria”.
Si en la oposición, ahora en coma, llueve en el gobierno no escampa y la semana empieza con la advertencia del presidente Ricardo Martinelli que de continuar los enfrentamientos “rompen palitos”. Aunque se han dado acercamientos todavía no hay humo blanco.
En la calle los ciudadanos solo pueden sentir vergüenza de la clase política y ahora más que nunca no saben en quién confiar.
