Clima de violencia
Nada justifica la violencia, y todos los panameños responsables deben condenar enérgicamente cualquier acto que genere inestabilidad en el país.
Lo que ocurrió ayer en la Asamblea Nacional es deplorable y solo alimenta los intereses de algunos partidos políticos que necesitan generar caos para ser protagonistas.
Ninguno tiene moral para salir a la opinión pública y hablar de democracia cuando abiertamente incitan a la violencia.
Sin ningún tipo de vergüenza, aparecen frente a los medios de comunicación y se hacen las víctimas. Algunos tienen procesos judiciales abiertos por estafa agravada, corrupción y malversación de fondos.
Otros más descarados son buscados por excolaboradores para que paguen deudas pendientes por campañas políticas. Ninguno habla de su oscuro pasado y sus cuentos de terror, solo se limitan a exigir democracia.
Intentan confundir a la población y venderse como la solución a los problemas del país cuando ellos estuvieron en el gobierno y no fueron capaces de resolver.
La política en ocasiones hace que muchos dirigentes políticos pierdan toda clase de pena. Con asombro algunos diputados, sobre todo los panameñistas, salen a exigir respeto cuando son ellos mismos los que llaman a la rebelión y a violentar la Asamblea Nacional.
Las reformas electorales que se discuten en la actualidad son un asunto político. De eso hay que estar claros porque al ciudadano que no le interesa correr a cargos de elección popular le interesa poco si eliminan el voto plancha.
Sean más serios y no hablen en nombre de toda la población. Hablen solo de sus intereses personales. No quieren reformas electorales porque pierden poder.
