Código de buena comunicación
Largos años de enseñanza acumulada, de vivencias y lecturas filosóficas me permiten señalar que la buena comunicación entre los seres humanos descansa en algunas máximas, no siempre practicadas, dada la naturaleza ambivalente de lo bueno y lo malo, al mejor estilo de Jano, coloca siempre al hombre en la disyuntiva del obrar con egoísmo, envidia y hasta de producir el mal al prójimo.
En la teoría del conocimiento, sobre todo partiendo de la dialéctica, el saber siempre es concreto, en consecuencia decir que se sabe algo y no llevarlo a la realidad, representa un conocimiento o saber a media e incompleto.
En el marco descrito, entre las máximas esenciales está la jalonada por el imperativo Categórico Kantiano, que manda a no hacer lo que no quieren que te hagan a ti; también la que nos manda a conocernos a nosotros mismos para empezar a conocer los demás; y para mi , tal vez una de las más importantes, aprender que nadie es igual a uno y la incomprensión de esta realidad es la que nos lleva a ser intolerantes con el prójimo.
En la filosofía cristiana, existen otras máximas que expresan valores que dignifican al hombre, como es el saber ser agradecido: el dar con amor y no esperar nada a cambio. Reza una máxima cristiana que el que da, teniendo poco, ganado tiene la honra universal y está por encima de que el que da lo que le sobra, este no es un buen cristiano.
Sirvan estas reflexiones en estos tiempos de fiestas cristianas para aprender a ser mejor; respetemos los ser y creencias de todos; no importa la naturaleza agnóstica o atea; lo importante es vivir en paz con uno mismo y la humanidad.
¡Feliz Navidad y Año Nuevo!
Ramiro Guerra Morales
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Abogado.