Cohesión partidaria y gubernamental
En razón de ser lo más posible objetivo, la situación política actual, desde mediados del año 2014, ha demostrado ser crucial en lo que respecta a la sintonía entre los altos directivos de los partidos políticos, particularmente el Revolucionario Democrático (PRD), Cambio Democrático (CD) y sus cientos de miles de adherentes, sobre todo, en lo relacionado con el mantenimiento de la confianza mutua entre sus máximos dirigentes.
Lo primordial es sumar energías y capacidades para afrontar los grandes retos que tiene el país, pese a que estamos inmersos ya en las actividades políticas de preparación preelectoral para el mes de mayo de 2019.
El proceso de elección de los delegados y la designación de los altos dirigentes ha provocado un clima de inquietud y de movilización entre las distintas facciones internas, en busca del apoyo de las bases para lograr sus aspiraciones dentro de la posible nueva estructura de cada partido político reconocido por el Tribunal Electoral. Mientras tanto, los verdaderos partidos de oposición, que igualmente se activan en la organización de sus respectivos colectivos, mantienen sus críticas a la gestión del Gobierno, especialmente las dirigidas al primer mandatario. El Gobierno debiera escoger una vía de rectificación que pudiera ser percibida por amplios sectores de la población.
El mismo presidente de la República, en sus acostumbradas "conferencias callejeras", ha reconocido en más de una vez, pese a su condición de contumaz, porfiado y tenaz en mantener un error, que es legítimo el papel de la oposición de criticar al Gobierno por las debilidades de su gestión, pero que, igualmente, debe aportar propuestas, sugerencias y medidas de posibles soluciones a los problemas.
Por eso, el Gobierno, en lo atinente al cumplimiento de sus muchas promesas y compromisos con el pueblo todavía pendientes, tendrá que enfrentar enormes retos y desafíos durante el resto del 2016 y en los próximos tres años comprendidos entre el 2017 y el 2019. Sería saludable y conveniente para el bien común, que cambie su política de improvisación, lentitud e incapacidad demostrados hasta el momento; procurar "justicia igual para todos"; un gobierno vacunado contra la corrupción, el nepotismo, favoritismo, amiguismo y contumacia, como ha ocurrido durante los últimos 22 meses.
Es crucial la sintonía fina entre el presidente, sus ministros y demás cercanos colaboradores. Pero, ante todo, la confianza mutua. Lo primordial en esta etapa final es sumar energías y capacidades para encarar las críticas de la oposición, sin descuidar los compromisos adquiridos frente a los grandes retos que enfrenta el país.
¡La cohesión partidaria es fundamental y necesaria, sobre todo en el partido o partidos gobernantes! Porque, de esa manera, el Ejecutivo ganaría igualmente cohesión y se produciría un efecto virtuoso en tiempo en que los desatinos podrían pagarse en las urnas.
*Pedagogo, escritor, diplomático.