Coliseo romano y periodismo 'millenial'
La evolución constante de la comunicación digital y las tácticas que logran influir positivamente en nuestros "millennials", comprendiendo su oferta de valor, motiva de inmediato a hacer una profunda reflexión sobre la realidad que se desnuda descaradamente a diario a través de las plataformas digitales.
De la misma manera se hace el llamado hacia un periodismo que apueste por las nuevas tendencias, pero que demuestre en su justa medida que el periodista participa como un curador de la información veraz, responsable y comprometida con el desarrollo positivo para nuestra sociedad.
Si entendemos que el curador de arte ejecuta estrategias que le aseguren una exitosa relación entre los artistas y su público en cómo una obra debe ser presentada, los periodistas nos estamos convirtiendo en algo más que simples compiladores de datos y hechos que elevan la voz para ayudar a orientar a la sociedad con compromiso social, ética, valores humanos y la búsqueda constante de lo que idealmente se entiende como la verdad.
El poder de las nuevas herramientas de comunicación que desfilan ante múltiples formatos y plataformas es completamente palpable, sobre todo cuando interpretamos las razones por las cuales se difunden a diario campañas informativas que tienden a persuadir a un público específico en un momento clave para la toma de alguna decisión importante.
Asimismo, la utilización de estos soportes se está prestando para hacernos revivir, como sociedad, lamentables capítulos de nuestra historia que tanto cuestionamos y que en este momento parecen despertar las mismas pasiones, ahora con capacidades de data ilimitada.
Vemos en redes sociales o escuchamos comentarios de gasolineras y pasillos de supermercado, cómo nos volcamos hacia el evidente rasgo de xenofobia, la discriminación racial y sexual, el absurdo conservadurismo, el juicio sin el respeto a la legítima defensa, el linchamiento en redes sociales/foros virtuales y el desnudo como moda "status quo" de un movimiento social inmaduro muy contradictorio que nos mueven como horda hacia un moderno coliseo, en donde el "smartphone" es verdugo de un pulso social que clama por sangre, sudor, sexo, arena y prisión, sin mayor reflexión.
El buen periodista, el que sabe cómo se interactúa con nuestra generación de "millennials" debe distinguirse por un común denominador: ser un profesional que sabe diferenciar entre una información veraz, relevante y actual, frente al resto de la gente que coloca cualquier contenido en los múltiples vehículos de la comunicación digital y otros soportes tradicionales.
El periodismo se desarrolla a ritmo trepidante, aunque la información parece moverse sin rumbo sobre la pista digital. Depende de nosotros hacer los cambios.
Comunicador Social