Colombia y la paz del diablo
Marx, Lenin y Fidel Castro han resucitado, gracias a Obama y las Farc, ahora solo falta que el papa recomiende el premio Nobel de la paz y el catolicismo para el barbudo comandante y su adorado hermano, antes del 31-1-2017. ¡Último gesto del dúo BerOba!
Andrés Pastrana, expresidente de Colombia, escribió un artículo de fondo, en el diario "El Tiempo" en el que constata algunas apreciaciones sobre las negociaciones de La Habana-Bogotá sobre las Farc, tales como:
-"Se entregó el país [Colombia] en 72 horas".
-Por obra y gracia del Espíritu Santo:..." nació la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP)", basada en la encíclica de Bergolio y las letanías de Obama.
-Esta nueva institución se parece al poder de la soberanía divina que sustentaba a los reyes autoritarios europeos, pero transferido a los guerrilleros, que ahora son ángeles venidos del cielo, para salvar a Colombia y a la humanidad, según la forma y el fondo de este acuerdo.
-La leyenda dice que los reyes eran hijos de Dios, entonces, los guerrilleros son los hijos del diablo; así las cosas, parece que las fuerzas del mal nos están dominando o que algunos políticos universales tienen cataratas en ambos ojos que les impide ver la realidad que estamos viviendo diariamente. Uno de ellos es Obama.
El trío Obama, Bergolio y Castro son los autores intelectuales ?tras bastidores? de las negociaciones de la Paz del diablo de La Habana y Bogotá, en lo que respecta a las Farc y la narcoguerrilla colombiana.
El presidente Santos no es más que un "bouc-emisario" de la Trinidad misteriosa arriba citada. "Obama le sacó la tabla a Santos" versus lo que hizo "Bush con Uribe", de allí que el hermano de Uribe haya sido arrestado por la justicia del diablo, porque allí tienen a Dios secuestrado, los tres Reyes Magos: Obama, Bergolio y Castro. Santos no es más que Poncio Pilatos.
Como Moro, en Italia; Duarte, en El Salvador y, Caldera, en Venezuela, ahora Santos cayó en las garras de la confusión entre Dios y el diablo.
Escritor
El pueblo colombiano tendrá en sus manos su destino y una manera de resarcirse Santos, al igual que lo hizo su tío-abuelo ante Hitler en 1940. Y la manera es que los colombianos, mediante un referéndum, rechacen la Paz del diablo. Que sea el pueblo quien decida su destino y no los extranjeros, que se involucran ilógicamente en los menesteres de nuestros pueblos indo-americanos.
Tal vez para entonces, Obama esté en la Meca; Bergolio, en Avignon y Castro, en el panteón de la Sierra Maestra, así se podrá salvar Colombia de los errores cometidos por Moro, Duarte y Caldera con la complicidad de los demócratas de los Estados Unidos.