Colón: Sueños de vivienda
La experiencia de edificar una vivienda que garantice el goce de este derecho social a la población de este país, tal como lo establece el artículo 113 de la Constitución Política de 1972 (Título III, Capítulo 6), especialmente, a los sectores de menor ingreso, resulta una verdadera falacia constitucional.
El esfuerzo, sacrificio y ahorro de una familia de pocos ingresos, para acabar con la pesadilla de los alquileres y abrazar los sueños de una vivienda propia y digna, son estropeados por normativas municipales socialmente insensibles. Tal es el caso del Acuerdo Municipal No. 18 del 24 de diciembre de 2011, del Consejo Municipal del distrito de Chagres, que establece las tarifas sobre el valor de la edificación o construcción de residencias.
Dicho acuerdo establece que para construir una residencia se pagará desde 1% al 1.5% de la inversión que realiza el propietario. Lo más contraproducente de este asunto es que el Municipio de Chagres no cuenta con Ingeniería Municipal. Sin embargo, el tesorero y el secretario municipal realizan las inspecciones de las obras, evalúan y establecen costos de inversión a futuro, sin idoneidad, ya que esto lo deben realizar ingenieros. Todo en aras de recaudar impuestos a costa de los más incautos, sin importar las necesidades de los humildes propietarios.
¿Cuántas injusticias se han de cometer contra la población no asalariada, asalariada y de pocos ingresos dentro de este distrito? Y ¿cuántos se habrán beneficiado al ser exonerados del pago de los mismos? ¡Ojalá a todos se les cobrara por igual!, susurró un funcionario del propio Municipio.
Es más, de no cumplir con el pago de la tarifa, se te coacciona con parar la obra y recibir una multa por haber construido sin el correspondiente permiso municipal, apareciendo la figura del delito: “Evasión de impuestos”. Con ello, se secuestra el sueño de los pobres del goce de una vivienda digna. Son este tipo de situaciones injustas las que convierten a nuestro Panamá en el paraíso de los extranjeros y en el calvario de los autóctonos, toda vez, que hay leyes, decretos, resueltos, resoluciones, acuerdos municipales y otros, que lesionan la dignidad, derechos y sueños de los ciudadanos que aspiran a un mejor futuro.
Quizá el tanto lidiar con estos acuerdos municipales produce delirios de poder, insensibilidad social y omnipotencia. Sin duda, habrá que revisar estos acuerdos municipales, puesto que contravienen las leyes constitucionales y la Pirámide del Derecho.