Comentario
Leer el editorial de el Panamá América del pasado 8 de marzo, es para mí y los miles de voluntarios, un homenaje a los socorristas de la Cruz Roja Panameña, Sinaproc y Cuerpo de Bomberos, que estuvieron recientemente en lo que se denominó en estas instituciones “Operación Carnaval”. Tengo 36 años de ser voluntario en la Cruz Roja Panameña, de los cuales 34 he dedicado al socorrismo. El editorial resalta las peripecias y destrezas que aplican los socorristas con tal de salvar una vida y brindar una ayuda en caso de urgencias, entre las que están: lograr un permiso laboral para estar 5 días brindando ayuda, permiso que no es fácilmente dado por sus jefes y que muchas veces han dado resultados adversos como el ser despedido, comprar de su propio dinero materiales y equipo, comprar su propia comida, exponerse a peleas y el contagio de una enfermedad. Sin temor a equivocarme el 95% de esos socorristas son voluntarios, lo que hace mucho mas loable tan digna labor que se enmarca dentro de los lemas de “A cualquier hora y en cualquier lugar” y “Disciplina, Honor y abnegación”.
El servicio voluntario es una necesidad real que debe ser apoyada y valorada por las instituciones que agrupan y dirigen voluntarios, el reconocimiento al trabajo y tiempo ofrecido debe ser un elemento prioritario dentro de la administración. Pero ¿Qué espera el voluntario? El voluntario no espera nada, no espera dinero por su trabajo, el voluntario solo desea que se le dé el lugar y el espacio que valorice su aporte a la sociedad.
La formación de un socorrista voluntario es costosa en dinero e inversión y tiempo, el fruto de esta inversión se ve reflejado, se mide y se cuantifica en los desastres y eventos masivos con su trabajo voluntarios, que les dan las instituciones a ellos, tradicionalmente muy poco o nada. Quiero pensar que quien escribió el editorial es un socorrista de la Cruz Roja panameña, pues esa frase acuñada de héroes anónimos es típica de la institución que otorga un discreto quinto lugar en sus principios fundamentales, a lo que en sus proyecciones llama, la piedra angular del movimiento.
Su editorial edifica y llenara el espíritu de los socorristas voluntarios, es un pago en espíritu mucho más valioso que el salario por hora, pues los héroes anónimos se ven y se palpan cuando hacen su trabajo y merecen el reconocimiento por ello, gracias por vernos.
