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Comida barata


Panamá apunta a mejorar sus prácticas de manejo y comercialización de alimentos, con lo cual espera reducir a 7% el 40% de las pérdidas que sufren nuestros productores en la poscosecha.

Anualmente, nuestros productores pierden más de 16 millones de dólares, lo que representa un duro golpe para su maltrecha economía, reducida ya por los altos costos de producción y los embates de la naturaleza.

Los granos, frutas, hortalizas, raíces y tubérculos son los que más sufren con esta situación, y es precisamente allí en donde radica la alimentación básica de los panameños.

En momentos en que el mundo pasa por una severa crisis alimentaria, el país tiene que adelantar proyectos que garanticen la producción y comercialización de comida a precios asequibles.

Tres proyectos llaman la atención en ese sentido: la Cadena de Frío, el Centro de Agrotecnología Poscosecha y la Ciudad Alimentaria.

Llegar al nivel óptimo en este campo toma mucho tiempo y los panameños apenas decidimos dar el paso. El modelo español que es tomado como referencia en Panamá, tomó 20 años para rendir los frutos esperados en España.

El sector agropecuario nacional clama porque se aceleren los programas dirigidos a mejorar su precaria situación.

La construcción de la Ciudad Alimentaria en la vía hacia el puente Centenario promete aliviar esta situación. Es una inversión de $100 millones para reunir en un solo lugar instalaciones especializadas para la recepción, almacenamiento, conservación y distribución de alimentos.

Si bien concentrar en una estructura especializada grandes volúmenes de alimentos para la venta directa a los consumidores, ayudará a reducir pérdidas y a bajar los precios, esto no resuelve todo el problema.

Los productores enfrentan todavía graves problemas por políticas crediticias inciertas, financiamientos tardíos, falta de tecnología y de asesoramiento que los mantienen en constante zozobra. Resolver estos problemas debe ocupar un lugar preponderante en la agenda gubernamental.