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¿Cómo éramos?


Rosendo Torres (opinion@epasa.com) / Continuará.

Hace algunos años, dentro de cierta curiosidad histórica coincidí con el padre Jesús Sariego, hoy provincial de la Compañía de Jesús en Centroamérica y Panamá y pude constatar su afición a la historia de Panamá y Centroamérica. Y dado que ha viajado, por razón de su cargo, por distintos países, ha acumulado después de investigar en cuanto archivo topa sobre datos del pasado de nuestros países y últimamente de Panamá. Me envió un correo donde me dice: “Querido Chendo: Te mando la transcripción de un documento manuscrito que hallé en la Biblioteca Bancroft de la Universidad de California del padre Pablo Maroni de 1747. Es una detallada narración sobre Panamá con bastantes datos y sobre el trabajo de la Compañía. Que lo disfrutes. Un abrazo, Jesús M. Sariego”.

Estoy de sobra persuadido que estos escritos no tendrán ninguna importancia. Desde esta semana en adelante trataré de reproducir partes del largo documento de 29 páginas con el afán de la autodocencia sobre qué éramos, para valorar más lo que tenemos ahora y en dónde estamos y desde dónde venimos.

"Panamá. La ciudad de Panamá, cabeza de todo este Reino de Tierra Firme está hoy día (1747) como el centro de una grande ensenada de la Mar del sur en 297 grados 45 minutos de longitud, contando desde la isla de Hierra y 8 grados, 45 minutos y 30 segundos de latitud, distante de la corte de Lima 500 leguas, de la de México 800 leguas. Se fundó primero el año de 1510 por el adelantado Vasco Núñez de Balboa en la costa del Darién, como dejamos dicho en su descripción con el nombre de Nuestra Señora la Antigua, de donde Pedrarias Dávila la pasó ocho años después al sitio antiguo, dos leguas más al norte de donde está al presente, para que sirviera de escala a la conquista del Perú, transportando también la catedral de Nuestra Señora la Antigua y aquí fue en donde se dio a la ciudad el nombre de Panamá, que según la lengua de aquel tiempo, si creemos al cronista Herrera, significa lugar abundante de pescado. Otros son de parecer dio el nombre de un célebre cacique llamado Tubanamá. Con el concurso de los mercaderes y forasteros que venían de uno y otro mar por ser esta ciudad la garganta de entrambos, fue poco a poco poblándose y enriqueciéndose, de modo que el por el año 1650, según consta de una relación antigua manuscrita, contaba cerca de 600 vecinos españoles sin contar a los advenedizos, caminantes y morenos parte libres y parte esclavos, que no tenían número sus fábricas, principalmente las iglesias eran de cal y canto muy suntuosas, como lo dan a entender sus reliquias, entre las cuales no hay quien no admire una torre que aún persevera entera con un caracol de piedra muy pulido hasta la cumbre".

Continuará.

Sacerdote jesuita