¿Cómo está usted?
Generalmente nos preguntamos unos a otros : ¿ cómo estás?, y uno dice, “bien”, “regular”, “más o menos” o también, “mal”. Pero la clave para saber cómo está usted, qué siente, cómo se encuentra, está en saber: ¿Cómo es usted? El “cómo es usted” determina el cómo está usted. Si usted es una persona que solo está pendiente de la aprobación de los demás, del sí de otros, del aplauso de aquellos, de la mirada complaciente de alguien para actuar, muchas veces se sentirá muy mal. Se sentirá paralizado cuando no le den el visto bueno; hundido cuando hizo algo que siendo bueno para usted, cayó mal a algunos a los que usted ha cedido el dirigir su propia conciencia. Solamente se sentirá bien cuando se convierta en el dueño de su propia vida. En alguien que escucha consejos, pero que decide de acuerdo a sus principios. En alguien que es coherente con sus ideas y que actúa con firmeza.
Si usted es una persona perfeccionista que quiere que todo salga “lo máximo”, sin fallas, “nítido”, “inmaculado”, se sentirá muchas veces mal. Y contagiará a otros con su estado de ánimo. Claro que queremos hacer las cosas lo mejor posible, pero no se puede hacer todo bien, perfecto. Luchar por superarse todos los días es necesario.
Pero amargarse porque esto o aquello no salió como yo quise; coger rabietas porque el mundo sigue un rumbo que yo no quiero; querer que la gente piense y actúe como yo quiero me hará sentirme mal muchas veces. Yo no soy el dueño de nadie. Por otro lado siendo realista, uno puede hacer algunas cosas mejor que otras. Si yo quiero pintar como Dalí, cantar como Plácido Domingo y practicar artes marciales como Bruce Lee, entonces viviré frustrado y triste toda mi vida. Hay cosas que se hacen simplemente para aprender, divertirse sanamente, bajar el nivel de estrés y no tienen mayor importancia si no las hago muy bien. Hay muchas cosas buenas que uno puede realizar pero sin estar pendiente de que estoy compitiendo en unas olimpiadas. La cuestión está en esforzarse lo máximo, pero sin obsesionarse por el cómo acaba la obra realizada.
Si usted es una persona intransigente, inflexible y que cree que es propietaria de la verdad, estará siempre chocando con la gente. Esto lo hará sentirse mal. No todos podemos pensar como usted y hay muchas maneras de ver la realidad. Si quiere sentirse bien, hágame caso, no sea intolerante, ni envidioso, ni rencoroso, ni perfeccionista, ni esclavo del pensamiento de otros, sino una persona que desarrolle la bondad que el Señor le dio, de un Dios que lo ama. Con El, ya lo sabe, usted será invencible.
