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¿Cómo me recordarán mis estudiantes?

Por: Redacción 07/03/2017

 

Un nuevo año escolar comienza. Grandes retos y desafíos por delante. Toda la Comunidad Educativa está involucrada: padres de familia, que en su gran mayoría se esfuerzan por brindar a sus hijos todo lo necesario para que puedan estudiar; personal docente que irá por primera vez a enfrentarse al maravilloso mundo de la educación y muchos otros con vasta experiencia en este campo; personal administrativo, quienes sin darse cuenta, forman parte de un elemento fundamental en la estructura donde se va construyendo, día con día, el quehacer educativo (pensemos por un momento qué sería de nuestras escuelas sin secretarias, trabajadores manuales, bibliotecarios, supervisores, celadores, inspectores, conductores, entre otros) y los alumnos: estudiantes, aprendices, discípulos… deseosos de descubrir el mundo que les rodea, preparándose para un futuro repleto de metas por alcanzar. Todos, con diferentes roles o papeles que desempeñar, pero tras un mismo objetivo: lograr el éxito académico del estudiante y que al fin de la jornada todos sientan satisfacción con los resultados obtenidos.

En esta oportunidad deseo enfocar mi atención en los maestros y profesores. Quisiera encontrar las palabras adecuadas que lleven un mensaje positivo y alentador a cada lector, principalmente si es educador, sin distinción del nivel escolar al que atienda; ya sea en preescolar, pre-media y media.

Comienzo por compartirles el orgullo que siento de saber que mis padres estudiaron en la Escuela Profesional Isabel Herrera de Obaldía y fue precisamente en una conversación reciente que tuve con mi madre lo que me inspiró para escribir estas líneas. Ella me contó, con mucha admiración, respeto y agradecimiento, cómo su profesora de Español, 53 años atrás, la educadora, folclorista y escritora Dora Pérez de Zárate, le animó y motivó, a pesar de no ser una alumna sobresaliente. -"Cornejo, su ortografía y su caligrafía le hacen merecedora de pertenecer a la Sociedad Cervantina"-(Grupo estudiantil que reunía a los mejores alumnos de la materia de Español y en su gran mayoría pertenecientes al Cuadro de Honor)… Son palabras que mi madre recuerda con mucha emoción. Por otro lado, la escritora y profesora Noris Correa de Sanjur, quien también influyó positivamente en la vida de mi madre, pues ella la recuerda como una excelente profesora, por su manera de explicar las lecciones; haciendo de la materia de Cívica, una de sus favoritas.

Tal vez no lleguemos a ser docentes tan ilustres y reconocidos como las profesoras antes mencionadas, pero de algo sí podemos tener plena seguridad, y es que cada día estaremos impactando las vidas de nuestros estudiantes. La semilla quedará sembrada en sus mentes y corazones, aunque muchas veces no veamos sus frutos. Trabajemos con fe y confianza en Dios de que nuestra labor no será en vano.

Como dijera Plutarco, historiador y ensayista griego: "La mente no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender. Que con nuestras acciones, desde el primer día de clases, hasta el último del año escolar, reflejen el amor que sentimos por nuestra vocación de docencia y enseñanza. Que nuestros niños y adolescentes experimenten nuestra actitud, siempre positiva, que refleje ese interés y entusiasmo por "encender" las lámparas que hay en cada uno de ellos, a través de una relación de sana convivencia con nosotros, como sus modelos a seguir.

Dios nos bendiga y nos capacite, a cada uno, en el papel que nos corresponda desempeñar.

Psicóloga / Docente.

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Miércoles 15 de julio de 2026