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¿Cómo se produce la manipulación?


E n primer lugar, cabe formular la pregunta: ¿Es manipulable el hombre? La cuestión de la manipulación del hombre (en su calidad de ciudadano, elector, consumidor, transeúnte, etc.), ha adquirido creciente importancia. Los problemas que hay detrás de esta cuestión conciernen a ciencias como la psicología, sociología, teoría de la comunicación, etología e incluso la ética.

Por eso, no tenemos ninguna posibilidad de contestar afirmativa o negativamente a la pregunta planteada provocativamente al comienzo de este artículo, o de lo contrario, aproximarnos de alguna manera a una solución definitiva.

Una definición exacta del concepto “manipulación” la omitimos ex profeso y tampoco recurrimos a raíces latinas o griegas pues esto no nos permitiría avanzar. De acuerdo al estado en que se encuentra actualmente el concepto de manipulación, es mejor confrontarse en primer lugar con los hechos que estrechar la mirada con definiciones. Esperando obtener una disculpa teórico-científica a través de las palabras preliminares, nos ocuparemos imparcialmente de la situación tal como es caracterizada mediante un concepto de la lengua cotidiana, por cierto variable pero de todos modos delimitado por la palabra “manipulación”.

Así visto, la manipulación es el intento de una persona (o institución) de ejercer influencia sobre otra. Puesto que debe ser desechada en este sentido una influencia de fuerzas externas o drogas químicas, queda solo la influencia por medio de un acto de comunicación. Si nosotros queremos desentrañar cómo se produce la manipulación, podría ser útil analizar el proceso comunicativo básico como un factor de influencia. Un proceso de comunicación implica la transmisión de signos por medio de señales apropiadas. Como mínimo, el receptor debe notar estas señales antes de poder descifrar los signos y seguir trabajando. La psicología ha comprobado que tales señales, cuando deben ser percibidas conscientemente, tienen que trasponer un determinado umbral sensitivo.

Se ejerce influencia (y se manipula también), por medio de la propaganda: religiosa, educativa, científica, ideológica, política, social, empresarial, comercial, de viajes y transporte, etc. Todo esto, a través de los medios de comunicación, tales como la prensa escrita, revistas, radio, TV, computadora y los celulares (BlackBerry).

El intento de ejercer influencia sobre otro pertenece a los legítimos derechos de libertad del individuo, del mismo modo que éste tiene el derecho de protegerse contra tales influencias, y de exigir mecanismos de protección contra los abusos.

Pedagogo, escritor, diplomático.