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Como una birria

Por: Redacción 28/04/2016

Todos en Panamá hemos participado de una "birria". Uno de los requisitos para denominarla así es que la convocatoria es abierta e improvisada. En el fragor del juego, uno va acomodando al equipo como sea, con tal de terminar ganando. Bueno, esto es lo que pasa con el gobierno actual. Claramente cuando ganaron hace casi 2 años, no había un equipo de personas preparadas para asumir la administración del Estado, es más, no había un programa realista para ser ejecutado y que fuera medible y verificable. Terminaron armando un equipo de gobierno como una "birria de barrio". Se convocó a los amigos, socios políticos, allegados y por supuesto, familiares. El resultado lo tenemos a la mano. Una persona me preguntaba estos días cuánto tiempo llevaba el gobierno actual. Cuando le dije que aún faltaban un par de meses para que llegaran a los 2 años, no lo podía creer.

Y es un sentimiento muy común entre los panameños. Pareciera que nos han gobernado por 6 o 7 años, y ya hay desesperación por el final de la historia. Es como ver una película mala con una novia y esperar a que termine la película para no quedar mal con ella.

Ahora, parece muy simple todo, pero no lo es. Una economía que se mueve cada vez lentamente es acompañada por una constante crispación política y bastante miedo por el futuro entre los miles de asalariados del país que ven cómo sectores como el agropecuario y áreas como la Zona Libre de Colón parecen no tener solución a sus problemas que ya parecen terminales.

Que yo sepa, la única iniciativa de este gobierno que podemos decir que es original, es la entrega de letrinas. Lo de regalar dinero a través de subsidios, las líneas de metro, puentes y otras carreteras ya estaban planificadas. Ni hablar de nuevas escuelas, nuevos hospitales, nuevos puertos, nuevos centros turísticos, etc. Da la impresión que la idea es gastar lo más importante que tenemos sin pena ni gloria: el tiempo.

Lo que más me preocupa es que se nos prometió un gobierno honesto y transparente, que iba a respetar y reconstruir la institucionalidad del país.

La Corte Suprema de Justicia y el Tribunal Electoral nunca habían sido tan cuestionados como en este periodo de gobierno, y eso es decir bastante.

La Asamblea Nacional es punto y aparte. Solo basta ver el comportamiento de algunos de sus miembros para evaluar la situación. Las cosas van desde los que nunca asisten hasta los que utilizan el lugar para resolver, a gritos y amenazas, sus problemas personales.

Lamentablemente, todo esto que usted ha leído no es un grupo de quejas y críticas. Es un conjunto de realidades que conociendo al presidente Juan Carlos Varela, nunca imaginé que sucedería.

Por esto es que he llegado a la conclusión, por experiencia, que el problema del presidente y su gobierno se encuentra entre sus colaboradores.

El presidente debe dejar la terquedad y entender que le venden una realidad que no existe. Que el país no se come el cuento de la lucha contra la corrupción y que sus acciones ya no son vistas por la población con esperanza. Ojalá esto se entienda. Es el país el que sufre por lo errores. El margen de maniobra acaba y siempre es bueno rectificar a tiempo.


 

Ingeniero. Consultor-Estratega Político.

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