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Competencia

Por: Redacción 07/09/2013

REDACCION / PANAMA AMERICA
Que un país que no exporta materias primas ni productos industriales, sino servicios, obtenga el segundo lugar en América Latina y primero en Centroamérica es un dato que se inscribe de manera definitiva en la historia del desarrollo económico. Así lo ha consagrado el Fórum Económico Mundial, que, en opinión del periodista Andrés Oppenheimer, es el estudio más exhaustivo de la capacidad de competir internacionalmente. En ese contexto de competitividad mundial, Panamá se posiciona en el continente americano en segundo lugar después de Chile. El “ranking” elaborado por este foro sustenta que la posición panameña se ha robustecido debido a las mejoras en las estructuras públicas de comunicación oceánica, aérea y terrestre, puertos, mercado financiero, política crediticia, etc.

El estudio se une a los informes del Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, BID y otras entidades económicas que testimonian el nivel panameño de eficiencia y vanguardismo tecnológico. El fórum nos ubica en el puesto 40, por encima del 48 de Brasil, 53 de México, 57 de Costa Rica, 61 de Perú, 69 de Colombia, 74 de Uruguay, 86 de Ecuador, 83 de Guatemala. Argentina y Venezuela sufren fuertes caídas en el “ranking” de competitividad por deficiencias achacadas a la administración estatal y controles monetarios.

Panamá, sin embargo, no puede dormirse en sus laureles. Todavía queda mucho por hacer para obtener mejores posiciones en la competitividad mundial. El tránsito de los barcos postpanamax a través del tercer juego de esclusas incrementará la carga y descarga de mercadería de los puertos de contenedores. El abastecimiento a las naves de gran calado estimulará desafíos a empresas de servicios de combustible, alimentos, vituallas. La construcción de aeropuertos en el interior con capacidad para recibir líneas aéreas internacionales concurrirá al mayor estímulo de nuevos servicios de alojamiento y entretenimiento dentro del “boom” turístico a nivel nacional. El metro de la capital y las ampliaciones a Arraiján y La Chorrera viabilizarán la circulación sin contratiempos de congestión vehicular.

Pero el reforzamiento de la excelencia de servicios como salud pública no puede continuar a expensas de paros y huelgas. Tampoco puede entorpecerse el servicio que brinda la educación. Es indispensable que fluya ininterrumpidamente para incorporarse a las demandas laborales del futuro, por lo que no debe continuar la educación en la situación de dependencia de negativas camarillas magisteriales. El excepcional desarrollo obliga al cambio de mentalidad de quienes todo lo niegan, y se oponen a la instrumentación de políticas de impulso económico y social que reconocen sin ambages las más prestigiosas instituciones internacionales.

Los que no se suben al carro del desarrollo tecnológico perderán el paso. Los futuros programas de gobierno deben incorporar más estímulos a la competitividad internacional. El gobierno de Martinelli tomó la posta del cambio de la economía de servicios que ha movilizado el ritmo del desarrollo. Vienen retos y desafíos que exigirán lo más constructivo del talento local. A renglón seguido, el mayor desarrollo de este país que nació para ser más grande que su extensión territorial.

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