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Competencia electoral

Por: Redacción 25/10/2016

En Estados Unidos no se recuerda una competencia electoral como la actual por la Casa Blanca, colmada de ataques personales de índole bochornosa, a tal punto, que el máximo dirigente del Partido Republicano niega el respaldo al candidato de su organización política.

Las disputas de Trump con su partido, lejos de mejorar, han crecido en el seno de la Organización y directamente con Paul Ryan, líder de la formación en Washington. Su reiterada proclama sobre la gran nación no encuentra asidero. La autosuficiencia del candidato republicano ha llegado a extremos, alegando que no necesita del apoyo partidario, de modo similar se ha manifestado en todos los tópicos políticos y de Gobierno, en la política internacional, incluso, en su conducta personal y social, donde se ha visto reiteradamente en rectificaciones y excusas a los electores, rompiendo los moldes y exigencias para su intento de investidura.

Por lo contrario, la imagen de Hillary Clinton ha mostrado toda la ecuanimidad necesaria, y la búsqueda a la mejor respuesta de los ataques y señalamientos en su ejecutoria pública aceptando errores. Se ha detenido más en sus proyecciones políticas, sin dejar de señalar los puntos débiles de su oponente electoral a la presidencia.

Falta un escaso margen de tiempo para los comicios, y la inmensa cantidad de pronósticos la favorecen, aunque asume una actitud triunfalista que no es conveniente, parecen ciertos los criterios señalados. Realmente es lógico el triunfo demócrata frente a la campaña electoral llena de altas y bajas, rompiendo la tradición de los antecedentes políticos en USA.

Es muy difícil el último debate entre los candidatos si no cambian los pronósticos a la vista, incluso el Partido Republicano hace énfasis en el triunfo de sus respectivos candidatos en el Congreso, y otras posiciones representativas para su vigencia como tal, y el poder político que representa en la nación.

Las relaciones internacionales cada día más complejas, en medio de un cambio de poderes en los Estados Unidos, Naciones Unidas, y Europa. Con problemas crecientes en la inmigración a nivel mundial. Guerras inconclusas, pactos militares y económicos en pleitesía. Serios problemas domésticos difíciles de superar en la propia nación norteamericana. La impronta de Obama en revisión. El continente americano en ebullición, donde la dependencia pide más al norte; por otro lado, la soberanía con la autarquía buscando nuevos rumbos. Estos temas de gabinete no entran en los debates electorales y no inciden en las decisiones de los votantes, solo la verdadera personalidad y trayectoria de los presuntos líderes.

Arquitecto y periodista

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Miércoles 22 de julio de 2026