Competitividad para beneficio de otros
El último informe sobre el nivel de competitividad global recientemente publicado por el Foro Económico Mundial vuelve a dejar al descubierto nuestras graves deficiencias en lo que se refiere a la educación que reciben los panameños. Mientras en el índice que mide la fortaleza del sector bancario ocupamos el séptimo lugar entre los 139 países analizados; en lo que se refiere a calidad de la educación primaria estamos en el lugar 129, y en educación universitaria y técnica el lugar 128.
Lo grave de esta situación es que de nada vale tener el segundo puesto en nivel de competitividad en Latinoamérica fundamentado en un saludable ambiente macroeconómico y en un desarrollado sistema financiero, si esto no es acompañado por una adecuada formación del recurso humano que le daría equidad y sostenibilidad al crecimiento económico. Es evidente que los esfuerzos que estamos haciendo en educación no son suficientes, no están bien orientados o no se están implementando con la necesaria rapidez que nos permita acompañar el acelerado impulso económico con una participación de panameños bien preparados para sostenerlo.
Cualquier país extranjero que analice estas cifras estaría pensando que en Panamá puede haber una importante fuente de empleo para su población desempleada que reciba el beneficio de los megaproyectos programados para los próximos años.
