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Complot en Las Garzas

Por: Redacción 08/10/2014

Las reuniones clandestinas del presidente Juan Carlos Varela con diputados del PRD, a espaldas del presidente de dicho colectivo, Benicio Robinson, y del secretario general, Carlos Pérez Herrera, demuestran la responsabilidad del mandatario en la destrucción del Estado de derecho. Varela pretende ganar votos del PRD y Cambio Democrático para convertirlos en vasallos sumisos a sus órdenes políticas. Hoy pretende imponer sus candidatos a la Contraloría y a la Procuraduría comprando votos de diputados con promesas de obras millonarias y de disponibilidad de empleos estatales. Mañana no sabemos hasta dónde podría llegar el desastre inconstitucional ejecutado en cien días de gobierno si los diputados del PRD se convierten en dóciles lacayos. Ya tiene payasos y golpeadores de mujeres en el reparto de la tragicomedia panameñista. Pero quiere más. Quiere controlar todos los órganos públicos del Estado, a cualquier precio. Se extralimita impunemente en las funciones que le concede la Constitución a los presidentes de la República para poder entregar la Contraloría a un poderoso grupo económico, como ha hecho con el aeropuerto de Tocumen y otras dependencias públicas.

En la reunión en Las Garzas estuvieron presentes, según revelan miembros del PRD opuestos a los conciliábulos secretos, los diputados del PRD Aibán Velarde, Quibián Panay, Zulay Rodríguez, Iván Picota, Alfredo Pérez, Diógenes Vergara, Carlos Motta, Felipe Vargas y Néstor Guardia. Faltan tres para formar los doce del patíbulo. Sin disimular su disgusto por los mencionados diputados, el secretario general del PRD, Pérez Herrera, reprochó al presidente Varela el atentado contra la institucionalidad del sistema político, ya que oficialmente el PRD canceló las reuniones de la bancada con él. Algunos dirigentes de la vieja guardia creen posible que ciertos diputados del PRD se pasen a la bancada del panameñismo, para consumar un episodio de transfuguismo repudiado por la sociedad civil.

Los próximos días pueden ser cruciales para la perdurabilidad del PRD como partido democrático si no somete a disciplina a los diputados tentados en Las Garzas, obligados por los estatutos a seguir las directivas del CEN en lo referente a la estrategia establecida para el acuerdo de gobernabilidad violado por el gobierno panameñista, desesperado por negociar una mayoría legislativa a espaldas del pronunciamiento del electorado. El nuevo CEN del PRD, representativo de una nueva generación de militantes, se juega el todo por el todo ante las bases provinciales que lo eligió. Si capitula ante las presiones gubernamentales, les dará armas a los opositores internos para repudiar al nuevo CEN o considerar la alternativa de fundar otro partido sin las salpicaduras de la corrupción inducida por el Ejecutivo.

Corrompiendo al PRD y expulsando a diputados de Cambio Democrático en una maniobra orquestada con el Tribunal Electoral, quedará el panameñismo virtualmente como partido único, manipulado por el gran titiritero que no esconde los hilos de la autocracia. Panamá dejaría la línea de la democracia representativa para ser una republiqueta autocrática. Los nexos con La Habana y Caracas muestran los colores de la conjura del partido único, con controles de precios, fuga de inversiones internacionales y la cacería de brujas para que todos obedezcan la voz del amo. Atando los cabos, se ve el complot antidemocrático del gobierno. Debemos prepararnos para defender la democracia, con antítesis que desnuden el totalitarismo. La historia se repite: no hay sorpresas, sino sorprendidos.

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Jueves 6 de agosto de 2026