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Compromiso

Por: Redacción 04/10/2013

REDACCION / PANAMA AMERICA

La promulgación de la Ley 69 ratificó el compromiso gubernamental de suministrarle atención de médicos especialistas a los panameños de las zonas apartadas de la geografía nacional. El presidente Ricardo Martinelli anunció el otorgamiento de sustanciales incentivos económicos a los médicos especialistas panameños que brinden servicios en esos lugares. Recibirán aumentos de salario entre el 50% y el 100% a partir de enero de 2014, financiados mediante créditos extraordinarios. Destinará $20 millones para programas de becas de médicos generales para pasar a la categoría de especialistas, en alianza con el Ifarhu y la Senacyt. Martinelli fue enfático en que no existe ningún propósito de privatizar los servicios médicos públicos, al dejar sin efecto la administración privada de la Ciudad Hospitalaria.

Después de las declaraciones de Martinelli, la huelga de médicos y enfermeras quedó descolocada completamente, huérfana de motivos técnicos, carece de sustento técnico. Cerca de la mitad de la población no está recibiendo atención por una medida netamente politiquera que quieren aprovechar a río revuelto ciertos miembros de la oposición. El oportunismo del candidato del PRD demuestra su genuino desinterés por la salud de centenares de miles de panameños de la capital y el interior. La intransigente tozudez de la dirigencia gremial ya no puede esconder el enlace político. A base de mentiras y desinformaciones sistemáticas del contenido de la Ley 69 han arrastrado a médicos de buena fe.

La prioridad del Gobierno radica en darle atención médica especializada a quien no la recibe en forma adecuada. Los incrementos salariales a los médicos que deben laborar en los lugares distantes estimulará sin duda la aceptación positiva a las plazas convocadas por el Ministerio de Salud. Se disipó por completo la maledicencia de los que agitaron los fantasmas de una invasión de médicos foráneos en clínicas privadas. Se esfumó la falacia de la privatización de la salud pública.

La demagogia xenofóbica pone en su sitio a los que disfrazan como seudonacionalismo su incapacidad para competir científicamente con otros galenos. No los perturba la dramática situación de los moradores de las comarcas indígenas porque, de hecho, los subvalúan como panameños de segunda clase.

No deben abrigar temor alguno los médicos que trabajan en las mañanas en nosocomios públicos y en las tardes, en clínicas privadas. Nada impedirá que continúen desdoblando el ejercicio de la profesión. Debemos reconocer que hay médicos panameños que laboran full timeen los lugares apartados donde no hay clínicas privadas, practicando la medicina como un apostolado social, merecedores del reconocimiento de la nación. Pero no todos, como acontece en otras profesiones liberales, poseen los mismos conceptos del servicio público. Con los alicientes aprobados por la administración Martinelli, muchos más seguirán el camino de los que encararon la profesión como un compromiso moral con los marginados del sistema de salud.

La dimensión del compromiso social con los que no pueden recurrir a una clínica privada está patente en la inversión gubernamental multimillonaria sin precedentes en nuevos, modernos y más amplios centros hospitalarios donde los marginados recuperarán los derechos de ser tratados como panameños de primera clase.

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Jueves 13 de agosto de 2026