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Compromiso ético

Por: Redacción 16/03/2014

No es suficiente que los candidatos presidenciales suscriban el Pacto Ético Electoral, promovido por la Iglesia, si no se cumplen sus postulados en los hechos. La presencia del expresidente de los Estados Unidos Jimmy Carter en la ceremonia de la firma formaliza a nivel internacional el compromiso que tiene, también, el respaldo de instituciones y ciudadanos, preocupados por el desenvolvimiento de una campaña desenfrenada de injurias, calumnias, vejámenes de todo tipo.

Debe enfatizarse que los medios de comunicación deben salvaguardar el Pacto Ético, subsumido en los valores permanentes del periodismo veraz, objetivo, balanceado, con las versiones de las partes involucradas. La ética es uno de los valores más excelsos de la comunidad social. Pero se desfigura cuando se emplean recursos vedados para enlodar a los rivales políticos.

Hay que repetir incansablemente que la oposición en el sistema democrático constituye un instrumento válido de recusaciones de programas e ideas, pero no una catarata de mentiras, insultos, procacidades de grueso calibre, característicos de la actual campaña electoral.

Muchas personas desconfían de la veracidad de los compromisos políticos firmados para elevar el tono del proceso electoral porque advierten la incongruencia pertinaz entre lo que se dice y lo que se hace.

Resulta inútil repasar la gruesa lista de transgresiones a la ética de candidatos y partidos. Por ello, debemos mirar el futuro para que, por lo menos, en el tramo final de la campaña, abandonemos las flaquezas morales de acusaciones sin pruebas, de opiniones sustentadas en el rencor, de atribuciones de hechos falsos, del uso de rumores, de descalificaciones despectivas.

Los electores conscientes de la trascendencia del voto actuarán en función de propuestas programáticas destinadas al mejoramiento de la calidad de vida de los panameños, no con base en torvos rencores políticos que pretenden manipular su libertad de decisión.

A los ciudadanos no se les puede embaucar con propuestas inverosímiles, que insultan su inteligencia y lesionan la ética electoral. Dejemos que cada votante deposite su voto guiado por el análisis objetivo de las propuestas de gobierno.

Se puede engañar algún tiempo a algunas personas, pero no todo el tiempo a todas las personas. La magistral frase de Abraham Lincoln tiene validez como máxima moral para cualquier coyuntura política. En el entorno internacional apreciamos el deslucimiento de regímenes que usaron y siguen usando métodos reñidos con la ética política.

La firma del Pacto Ético Electoral es un imperativo para fortalecer la democracia con el respeto al juego libre de las ideas. Debemos erradicar el vocabulario de las ofensas; desterrar la difusión de medias verdades y mentiras absolutas; actuar en política como lo hacemos en el seno de la familia. Al fin y al cabo, somos miembros de una gran familia en la que pueden existir discrepancias y malentendidos, sin abrigar el propósito de dividirla y enfrentarla en contiendas fratricidas.

Después del 4 de mayo, debemos darnos un abrazo renovando gobernantes y opositores el supremo pacto ético de continuar bregando por el desarrollo de Panamá, más allá de simpatías y diferencias episódicas.

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Viernes 7 de agosto de 2026