Computadora, ¿negocio o educación?
La tecnología ha logrado sumar logros en su empeño de dotar a la humanidad de bienestar material, pero nunca como hoy, el papel de la filosofía ha sido más necesario para orientar el ambiente de confusión que preside el momento presente. Ningún campo como el educativo, ha demandado tanto esta revaluación filosófica. Filosofía educacional que sea al mismo tiempo, síntoma y reflejo del momento crucial. Hay que situar ya definitivamente a la Educación como superestructura y factor interactivo, dentro de un marco amplio de evolución económico-social.
La educación no puede concebirse como un hecho aislado, sino como resultante y suma de elementos dinámicos de la comunidad a la que sirve. Ha de interpretar los anhelos de su tiempo, basando su trabajo educativo en el conocimiento de la realidad y procurar que sus programas sean inspirados por los problemas que afectan a la vida y al mundo. La educación tecnológica en este empeño de integración, no puede eludir la responsabilidad que le corresponde, ni adoptar comportamientos aislados. No se limita al adiestramiento y preparación del individuo para las destrezas concretas, sino que forma parte de la educación general que debe recibir el hombre para su éxito en la vida.
Por ello, no puede descuidar el cultivo del hombre en su integridad, como un ser valioso en sí mismo y a la sociedad en que vive; como ente pensante y sintiente, en su emoción y en su razón, en su sensibilidad y en su entendimiento.
Se marcha hacia una profunda convicción de que el sistema industrial, los servicios públicos, las fuentes naturales de cultura, estarán bajo el dominio del hombre común, que ha luchado incesantemente por alcanzar un mejor nivel de vida y bienestar. Se marcha hacia un renacer de posibilidades. Será un mundo en el que el ideal de la antigua y de la moderna democracia, se conjugarán con la moderna tecnología. Una tecnología, que sea como el desarrollo de las potencialidades latentes en el pueblo, para construir con vistas al futuro, un nuevo orden de civilización dirigido por el pueblo y dedicado al cumplimiento de los valores y los derechos humanos.
