Comunicación y convivencia democrática
Educación es formación de un hombre para un medio social, y es, particularmente, enseñar al hombre a comunicarse y a convivir con los demás. La educación es así un hecho real. Nos ocupa referirnos primeramente a la comunicación. Por comunicación se entiende aquí aquello que incluye todos los medios de transmisión y recepción de las expresiones del pensamiento y de los sentimientos.
Ahora bien, el lenguaje es el instrumento exterior o el más visible de la comunicación, pero su producción está ligada a otras actividades que hoy se estudian como conexas o integrantes con la comunicación: pensar, hablar, escribir, escuchar, leer. En verdad, si se quiere mejorar la comunicación en una sociedad que, como la democrática, reclama fundamentalmente la efectiva participación de cada uno de los intereses comunes y que todos sientan lo común como cosa de todos, las actividades anteriormente señaladas exigen el desarrollo de una habilidad especial y propia en cada caso.
La escuela debe enseñar a vivir en sociedad, ofreciendo las técnicas concretas que permitan comunicarse mejor. Esto es aun más exigible en una sociedad de múltiple comunicación, en la que el factor personal --existente en las sociedades anteriores-- ha sido reemplazado por elementos mecánico-técnicos (periodismo, radio, televisión, computadora, etc.), peligrosos cuando la intención comunicadora se propone objetivos contrapuestos a la vida de la comunidad.
1) Cómo se piensa. Se logra mediante el estudio del pensamiento lógico. También, mediante la investigación acerca de cómo razonamos, planteamos y resolvemos problemas. Igualmente, el estudio del planteamiento lógico o racional y la posibilidad de un pensamiento creador,
si se quiere mejorar la comunicación en una sociedad que, como la democrática, reclama fundamentalmente la efectiva participación de cada uno de los intereses comunes y que todos sientan lo común como cosa de todos.
(2) Cómo se habla. Este aspecto de la comunicación presenta diversos problemas y ofrece otras tantas técnicas. En primer lugar, se conecta el lenguaje oral con el pensamiento lógico, del que es expresión, luego se señalan las peculiaridades de la expresión oral. Se instruye sobre la manera de organizar lo que se ha de decir, y cómo han de aclararse con precisión los objetivos que se persiguen. Aparecen aquí los diferentes modos de la expresión oral: el discurso, la discusión, las entrevistas, la conferencia. En una sociedad de masas, que procura ser democrática, estos modos de hablar y comunicar su pensamiento entre gentes que conviven son muy importantes.
(3) Cómo se escribe. Es decir, cómo se escribe para ser entendido, cómo se prepara un trabajo escrito cuyas ideas deben ser leídas con la intención de captarlas, lo que significa dar a los trabajos así elaborados el valor de fuentes de información, impresiones, noticias, conceptos originales e ideas generales, todo ello enriquece el estado cultural de una comunidad y de una época dadas.
(4) Cómo se escucha. El arte de escuchar es una habilidad que puede parecer natural, pero que se cultiva y desarrolla, por lo que se convierte en una adquisición social continuamente perfectible. Requiere preparación física, mental y emocional en el oyente. Es de vital importancia aprender a escuchar con respeto y simpatía.
(5) Cómo se lee. Hay técnicas que permiten enseñar las habilidades de la lectura, para mejorar la información y para enriquecer el vocabulario, esto es fundamental para que la lectura sea un instrumento eficaz en una sociedad moderna. Es inútil incitar a leer cuando se posee tan solo un pobre vocabulario o un escaso dominio de la terminología escrita.
En algunos países, existe preocupación efectiva por incorporar conscientemente a la escuela el aprendizaje o simplemente el mejoramiento de las técnicas antedichas, tan antiguas como el hombre, pero que hoy se renuevan científicamente por los problemas que plantea la relación entre democracia y sociedad de masas.
En cuanto a lo que dice convivencia, significa el querer vivir en grupo, o sea, a la actitud voluntaria que han de utilizar los medios a que hacemos referencia. Estos sirven para comunicarse entre sí y con los otros, pero para ello se requiere una voluntad que desee la convivencia y utilice esos medios para realizarla.
El deseo de querer convivir, que está en la esencia del hombre, pues este es un ser racional, como lo definió Aristóteles, exige el querer aprender a convivir, que es lo peculiar del hombre de una democracia moderna.