Comunicar el saber completo
Largos años de enseñanza acumulados de vivencias y lecturas filosóficas, me permiten señalar que la buena comunicación entre los seres humanos, descansa en algunas máximas, no siempre practicadas, dada la naturaleza ambivalente de lo bueno y lo malo, al mejor estilo de Jano, coloca siempre al hombre en la disyuntiva del obrar con egoísmo, envidia y hasta de producir el mal al prójimo.
En la teoría del conocimiento, sobre todo partiendo de la dialéctica, el saber siempre es concreto, en consecuencia decir que se sabe algo y no llevarlo a la realidad, representa un conocimiento o saber a medias e incompleto.
DEJEMOS LOS META LENGUAJES DESCALIFICATIVOS QUE AFECTAN LA INTEGRIDAD Y HORA HUMANA. NO OLVIDEMOS QUE LA FAMILIA ES LAGO SAGRADO.
En el marco descrito, entre las máximas esenciales, está la jalonada por el imperativo Categórico Kantiano, que manda a no hacer lo que no quieren que te hagan a ti; también la que nos manda a conocernos a nosotros mismos para empezar a conocer los demás; y para mí, tal vez una de las más importantes, es aprender que nadie es igual a uno y la incomprensión de esta realidad, es la que nos lleva a ser intolerante con el prójimo.
En la filosofía cristiana, existen otras máximas, que expresan valores que dignifican al Hombre, como es el saber ser agradecido: el dar con amor y no esperar nada a cambio.
Reza una máxima cristiana, que el que da, teniendo poco, ganado tiene la honra universal y está por encima del que da lo que le sobra, este no es un buen cristiano.
Sirvan estas reflexiones, como ciudadano, para exhortar que dejemos los meta lenguajes descalificativos que afectan la integridad y honra humana. No olvidemos que la familia es lago sagrado.
No llevemos la política a una lucha en escenario de pantano o cloacas, porque al final la sociedad toda sale afectada y los valores trastocados.
En ese sentido es justo reconocer los esfuerzos de la Iglesia católica por hacer del ambiente electoral un ambiente sano y de civilidad.
Reiteramos la máxima de Kant, también bíblica, no hagamos a los demás lo que no queremos que nos hagan.