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Con craso error se aprende


Hace años, cuando nuestro varias veces campeón y miembro del Salón de la Fama, Roberto Durán, al finalizar la decisión de los jueces, se coronaba Campeón Welter ante el boxeador estadounidense Sugar Ray Leonard, tal fue la locura en ese instante que muchos vecinos saltábamos de emoción celebrando.

Hubo tres encuentros más entre estos dos grandes “Fuera de Serie”. Lastimosamente, en los siguientes combates Durán perdió. Muchos se habrán preguntado ¿Qué pasó, porqué el “Cholo” no pudo ganarle nunca más a Leonard? Convencido estoy que hay panameños que sí se contestarían esa pregunta, por ser fríos observadores y conocedores de boxeo, y aunque yo no pertenezca al grupo antes mencionado, me considero realista y objetivo. Muchos boxeadores han sido tentados por el deseo de ser muy contundentes frente a sus contrarios, porque esto les permite no dejar lugar a dudas respecto a la superioridad que sienten sobre su contrario. Vale mencionar que en su estilo, de fajador, nadie podía ganarle a Durán. Sin embargo, sin quitarle méritos a Leonard, que tenía sus atributos como estilista; por consiguiente, sabíamos que no era un fajador nato. Hemos sido testigos de que esto les ha pasado a muchos contendores, que han sentido las ganas de fajarse para convencer al oponente y a la fanaticada de que pueden dominar ese terreno también. Craso error, porque no era el método que él dominaba, sino, el de estilista. Me atrevo a asumir que después de este desenlace, el ex-campeón se habrá puesto a analizar el porqué de su fracaso, de lo cual, me imagino también, que aceptó que se había metido en “camisa de once varas” al abandonar su modo de pelear y adecuarse al de “Mano de Piedra”. ¿No asumirían ustedes también que después de esta experiencia el norteamericano demostró que había madurado lo suficiente al ganarle las siguientes peleas al panameño? No cayó en el mismo error; pues decidió enfrentar a Durán de la manera más inteligente: a su estilo.

Eric E. Carrión F.

Administrador.

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