Con la clase política: ¡madurez y sensatez!
El conflicto en la dirigencia de algunos colectivos políticos criollos, intensos aunque suspendidos temporalmente, deja muchas lecciones para aprovechar a lo interno del partido y en los otros. Pero algo similar ocurre en todos los partidos: no resisten la tentación de dilucidar sus diferencias en los medios de comunicación. ¡Y de qué manera! Por ejemplo, un partido debe saber que cuando emplea los medios de comunicación para ventilar sus diferencias internas, algo en el fondo anda mal. Desconocen los diversos canales internos de que disponen para discutir cuando se produce una diferencia de opiniones entre sectores de la dirigencia política (en una determinada organización partidaria o entre partidos).
¿Por qué deben usar sus canales internos? Sencillamente porque los que se comunican entre sí son únicamente los interesados y pueden dedicar el tiempo necesario para llegar a un acuerdo sin presiones. Pero, lamentablemente, lo que prevalece en estos casos es todo lo contrario: comunican hacia afuera sus diferencias sin antes hacer el intento de resolverlas internamente en conjunto. (Prefieren entregar mensajes políticos a través de los medios para llegar a los mismos destinatarios que los rodean o tienen al lado, incurriendo desde luego en un método errado de solucionar el problema, y lo que se consigue es amplificar la presión, entrar a un terreno agresivo, que no descarta una escalada en el conflicto y, en particular, acorta el tiempo disponible para encontrar soluciones.
Lo que ocurre en la clase política panameña, sobre todo en el tema que nos ocupa, puede ilustrarse con algunos ejemplos, así: cuando una pareja discute en la sala de su casa es cosa normal. Pero cuando la misma pareja usa la plaza pública para discutir lo que le viene en gana, la cosa es totalmente distinta. En este último caso se ha perdido el decoro. Es lo primero que se pierde. En situaciones análogas es la clase política la que se degrada, porque lo que más importa no son precisamente los argumentos esgrimidos, sino la capacidad de presión que se demuestra. Y más se presiona mientras menos límites se respeten. Queda demostrado como que no importara lo que piensa de estos espectáculos la inmensa mayoría de los ciudadanos ajena a estos episodios denigrantes.
Los protagonistas de esta forma de comportarse en los distintos colectivos políticos vigentes están a la vista. ¡Solo hay que tener acceso a los medios para refrescar la visión y la memoria! En los partidos, cuando verdaderamente funcionan, hay convivencia, evitan que se produzca el desaliento de la membresía, se esfuerzan en ofrecer un proyecto de nación creíble y en trabajar unidos en un ordenamiento general en pos de un interés superior que los trasciende. Solo son dirigentes que hacen girar sus colectivos en círculos. Y los partidos de oposición es poco lo que aportan como alternativa.
En cada agrupación, los dirigentes aspiran a convertirse en amos, sin más credencial que su propia mediocridad. ¡No proyectan imagen alguna! Por eso difícilmente podrán convencer a la mayoría del pueblo para que, en el 2019, pueda cambiar a un gigante por un atado irregular de enanos en la búsqueda desesperada del poder político.
La Patria rechaza las recriminaciones mutuas y exige actuar con madurez y sensatez colectiva en las decisiones políticas, orientadas hacia el bien común que demanda sacrificios de todos los panameños.
*Pedagogo, escritor, diplomático.