Con la democracia no se juega

Por: Redacción 11/08/2011

Cuando los órganos del Estado mantienen la separación de poderes, definitivamente que da gusto vivir en democracia.

Una prueba de ello es lo ocurrido en Guatemala, donde todas las instancias electorales, el Órgano Judicial y la Corte Suprema, supieron decirle no a las intenciones del presidente Álvaro Colom y su exesposa Sandra Torres de mantener las riendas del gobierno.

Aunque Torres hizo todo lo posible para que se reconociera su candidatura quedó mal parada en toda esta trama para continuar en el poder, ya que se quedó sin esposo y sin alcanzar su sueño de ser presidenta de la República.

Torres se divorció en abril del presidente Álvaro Colom para poder tener oportunidad de correr en las elecciones presidenciales del 11 de septiembre y así darle continuidad al gobierno del que fuera su esposo.

Pero en su estrategia no se tomó en cuenta que su candidatura sería impugnada por considerar que esa separación era por conveniencia.

Torres recurrió a las autoridades electorales, a la Corte Suprema de Justicia y a la Corte de Constitucionalidad, las cuales rechazaron su inscripción por violar el “Inciso C del Artículo 186” de la Constitución, que prohíbe a los familiares del presidente de turno optar a la Presidencia.

La ex primera dama en todo momento trató de convencer a estas instancias de que su divorcio no había sido por conveniencia, y trató de hacer ver que la discriminaban como posible candidata por ser mujer, cuando consta que Rigoberta Menchú compite por la presidencia.

Torres no contó con que los hombres y mujeres que fueron nombrados por el Ejecutivo u otros poderes del Estado harían cumplir la Constitución, pese a las presiones políticas.

Esta es una lección que deben aprender todos los políticos, ¡con la democracia no se juega!, por que hay quienes la protegerán de cualquier ambición desmedida de poder.

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Jueves 28 de mayo de 2026
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