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Con la soga al cuello


Así se siente nuestra clase media. Con la soga al cuello. Amenazada y en situación comprometida. La moneda de curso legal (dólar) otrora orgullo de la sapiencia visionaria de nuestros próceres vale hoy menos que ayer y mucho más que mañana; el precio de la gasolina/diesel al igual que los impuestos nacionales y municipales continúan subiendo; los salarios medios permanecen congelados; la canasta básica vuela en constante alza; la masiva llegada de una clase media foránea con un elevadísimo poder adquisitivo constituye un arma de doble filo (genera inflación).

Todas resultan ser las piezas que “en conjunto” adosan el infierno que se le viene (o que le llegó) a la clase media panameña.

Pretender definir el concepto “clase media” es adentrarse en una discusión ideológica sin fin. Las definiciones dependen de la teoría de estructuración social empleada por el autor; desde Max Weber a Karl Marx.

En lo personal me quedo con la teoría de Aristóteles que la presenta como medio para evitar las revoluciones, pues actúa como colchón o amortiguador entre la pobreza y la riqueza.

Esta idea ha penetrado tanto en la conciencia popular, que la mayoría de las personas consideran que un país va bien cuando hay una extensa clase media y que va mal cuando ésta se ve mermada (lo que no es cierto Per Se, pues condena a los pobres).

Sin embargo lo que sí resulta cierto es que una sociedad con una clase media fuerte, es el mejor antídoto ante cualquier posible reyerta o revolución. Sin ella nos encontramos entre dos extremos irreconciliables que se lanzan arengas y petardos, sin puntos de encuentro que permitan ver con luces largas las alternativas de nación que tenemos y que nos debemos.

Atentar contra la clase media es hacerle el juego a la izquierda fundamentalista que no acepta ni quiere otra cosa que no sea la implementación de una reforma total y radical al orden político, económico, moral, religioso y de cualquier otro aspecto de nuestro diario vivir conocido

¡Ojo!: “no es cierto que la izquierda fundamentalista haya dejado de ser revolucionaria”; lo que sucede es que el predominio de esta clase media “contra la que hoy se atenta” les ha impedido la ejecución de su papel revolucionario. La clase media le ha ganado la batalla tanto en la práctica como en el terreno de las ideas.

De ahí la necesidad que tiene la izquierda radical de luchar ideológicamente contra la clase media.

Empero, esta lucha bien puede transformase en alianza. La clase media representa el sector más numeroso en disputa.

Un partido de la izquierda radical pudiera igualmente ganársela y con esto la conquista del poder político, para luego y desde éste procurar la anhelada revolución.

*Administrador de Empresa, Profesor Universitario.