¿Concertación para el desarrollo?
La situación que cabe prever para América Latina desde el comienzo de la segunda década del siglo XXI se halla determinada en parte por los procesos en marcha de crecimiento y de cambio. En parte se verá determinada por el carácter y la eficiencia de las políticas públicas que se apliquen en los años veinte. El progreso científico y tecnológico y la presencia de cambios climáticos y de desastres naturales son factores de especial consideración e importancia. Sobre todo y ante todo, "Educación para el desarrollo". Y es que el papel de la educación en el proceso de desarrollo -desde el punto de vista humanístico- para lograr el aumento sostenido de bienes y servicios, ha de considerar que el desarrollo está destinado a obtener niveles de vida mejores y más humanos. Para lograr este mejor nivel de vida se requiere un cambio tecnológico y también un cambio social. Hay necesidad de un cambio tecnológico (como en el caso de Panamá): si no se incorporan nuevas formas de trabajo, no se podría alcanzar niveles de productividad compatibles con la demanda de la población.
...LA EDUCACIÓN ES, SIN DUDA, DENTRO DE LAS INVERSIONES PARA EL DESARROLLO, LA QUE TIENE UNA MAYOR RENTABILIDAD A MEDIANO Y LARGO PLAZO.
En cuanto a la necesidad de un cambio social, es obvio, puesto que si no se integra nacional e internacionalmente la sociedad tratando de que todos puedan participar activamente en el proceso de desarrollo y recibir los beneficios de esta participación, no se darán las condiciones necesarias para dinamizar la economía panameña a un ritmo que equilibre el crecimiento demográfico del país.
Un somero análisis sobre el papel de la educación frente a este cambio tecnológico y social, nos permite formular el siguiente planteamiento: en Panamá, como en los demás países latinoamericanos y del Caribe, la educación tiende a funcionar de manera conservadora frente a las estructuras tradicionales. Esto se debe, tal vez, a que la educación, por ser institución de una determinada sociedad, tiende a funcionar como un proceso de socialización; es decir, de adaptación a las formas tradicionales del pensar y del actuar. Así, aunque exista la capacidad de modernizar el sistema educativo en función del cambio tecnológico, suele darse el hecho de que la educación sea modernización solo desde el punto de vista del cambio tecnológico, mientras sigue conservadora y tradicional, desde el punto de vista del cambio social.
...UNA ENSEÑANZA COMPROMETIDA CON PANAMÁ Y SU FUTURO, NO PUEDE SER UNA ENSEÑANZA QUE SE TRANSFORME EN CAMPO DE DILUCIDACIÓN Y MILITANCIA DE LOS PROBLEMAS POLÍTICOS Y SOCIALES.
Es fácil distinguir conscientemente entre cambio tecnológico y cambio social. No para considerarlos como dos realidades distintas, sino para comprobar que son dos aspectos de una misma realidad. La distinción señalada es válida, aunque sea solo por razones metodológicas, para poder analizar mejor las tareas que cumple la educación en uno u otro de estos aspectos.
En cuanto al cambio tecnológico, conviene anotar que la economía, al crear nuevas formas de trabajo, encomienda a la educación la tarea de preparar al hombre y la mujer para cumplir esas funciones en proceso de producción. Se trata de funciones nuevas, que piden nueva preparación, una nueva capacitación. Desde luego que hoy día es perfectamente posible determinar la demanda de recursos humanos frente a las nuevas tareas.
Al presentar un análisis de la situación actual en Panamá, y de su proyección hacia el futuro, debemos tener presente que durante esta primera y subsiguientes décadas del siglo XXI, el país requerirá más de 7,000 técnicos de nivel medio y un número de profesionales de alto nivel de alrededor de 5,000 unidades más de las que cuenta actualmente. Esto confirma que la educación es, sin duda, dentro de las inversiones para el desarrollo, la que tiene una mayor rentabilidad a mediano y largo plazo.
Es preciso, por lo mismo, destruir el equívoco que tanto daño ha hecho a nuestra educación: una enseñanza comprometida con Panamá y su futuro no puede ser una enseñanza que se transforme en campo de dilucidación y militancia de los problemas políticos y sociales. La estructura social de la educación solo se dará en el estudio, la investigación, la crítica; en la preparación del hombre y la mujer capacitados por la seriedad de su formación espiritual y profesional para ejercer la libertad que nuestro sistema democrático, por principio fundamental, está en la obligación de brindarles.
*Pedagogo, escritor, diplomático