Concertación: segunda parte
La designación reciente de un nuevo secretario ejecutivo del hasta ahora fallido Consejo de Concertación Nacional para el Desarrollo no es razón suficiente para que nos sintamos optimistas. Pero podría llegar a serlo. En el 2006, en medio del debate sobre el Referéndum para la ampliación del Canal, la concertación fue un triunfo que se anotó la sociedad civil, al obligar al gobierno a comprometerse con una agenda para el desarrollo del país durante los próximos años. Lo que motivó la concertación fue la convicción de que los políticos librados a sus propios deseos malgastarían los recursos adicionales que pudiera generar la empresa canalera y que se hacía necesario una intervención correctora por parte de la sociedad en beneficio de los más excluidos. A la sazón, el entonces candidato opositor y hoy actual Presidente de la República no aceptó los términos del debate y su partido fue el único que no acompañó el proceso que culminó en la aprobación de una serie de instrumentos que sellaban un sano acuerdo entre sociedad política y sociedad civil. Proyectos de leyes sobre consulta y participación ciudadanas fueron acordados, mas no aprobados por la Asamblea Legislativa. En virtud de estas ausencias, cabe decir que hubo una promesa que los políticos no han honrado. El nuevo secretario ejecutivo pertenece al entorno cercano de colaboradores del Mandatario, como es de todos conocido, pero su reto principal será el mostrar su lealtad a la idea motriz de aquel acuerdo: la riqueza del país le pertenece a todos los panameños y no solo a los de la capital. Nada en la actual administración presagia un cambio de rumbo en este respecto. Amanecerá y veremos.
