Conciencia histórica
En medio de la algarabía por la feria de ventas y los días puente se afirma que está perdiendo terreno la trascendencia histórica de las importantes efemérides nacionales del mes de noviembre, mes clave en el proceso de la emancipación panameña. Empecemos con el grito de La Villa de Los Santos el 10 de Noviembre de 1821, al que se adhirieron los patriotas de Natá, Las Tablas, Penonomé, Parita.
El espíritu nacionalista del movimiento se hizo patente dieciocho días más tarde, el día 28, con la aprobación del acta de adhesión del istmo a la Gran Colombia, luego de la independencia de España. El punto quinto del acta ratificó el nombramiento de los coroneles Fábrega y Carreño como jefes militares y políticos. Como asevera Ernesto J. Castillero, el 28 de Noviembre de 1821 es una fecha de capital importancia porque el istmo se liberó del sistema colonial, monárquico y absolutista de España.
La negociación racional y realista del desarme de las tropas españolas estuvo a cargo de los hermanos Blas, Mariano y Gaspar Arosemena, que aportaron de su pecunio los recursos monetarios para pagar a los desertores hispanos. Mariano Arosemena, padre de Justo, fue uno de los redactores del semanario la “Miscelánea del Istmo”, que había sido clausurada por el virrey Sámano por su histórica contribución periodística a favor de la independencia. Sin embargo, se temió que la llegada a la bahía de Panamá de las fragatas de guerra Prueba y Venganza de España pudieran frustrar la emancipación. Los patriotas se prepararon para defender la plaza hasta con las piedras del pavimento. Pero las fragatas no tenían ánimo belicoso. Su misión era recoger la tropa que había quedado. Sus capitanes firmaron una capitulación, reconociendo la independencia.
El Libertador Simón Bolívar escribió al coronel Fábrega que “el acta de independencia de Panamá es el monumento más glorioso que pueda ofrecer a la historia ninguna provincia americana. Todo está allí consultado: justicia, generosidad, política e interés nacional”.
Empero los patriotas istmeños no se aislaron del movimiento americano, sino que contribuyeron en las campañas militares libradas en territorio peruano. Se formó un batallón de 600 istmeños entrenados por el coronel Francisco Burdett O´Connor, que combatieron con otros cuerpos colombianos en las batallas de Junín, Matará y Ayacucho, donde se selló la derrota final de España. El batallón del istmo se cubrió de gloria en los campos de batalla. La espada y la pluma se unieron en la formación de la conciencia nacional que debemos tener presente y honrar debidamente los panameños del siglo XXI.
Nos emancipamos de España por obra de nuestro propio albedrío. Nos adherimos a la Gran Colombia y a la República de Nueva Granada por nuestras propias decisiones. Volvimos a ejercer los derechos a constituirnos como república independiente el 3 de Noviembre de 1903. Atravesamos un periodo doloroso de imposiciones foráneas que, lejos de debilitar la conciencia nacional, la fortalecimos. La soberanía panameña no fue una dádiva. Los cabildos abiertos de Espinar y Herrera; el grito de Los Santos; el acta de 1821; el Estado Federal; el rechazo al tratado Hay- Buneau Varilla; los tratados Robles- Johnson, Arias- Roosevelt; Torrijos- Carter reflejaron la voluntad independentista de los panameños de ayer y de hoy.