Conciliación
Frente a la delicada repercusión del secuestro de los fondos de la Federación Panameña de Fútbol en las actividades deportivas nacionales e internacionales, procede examinar las alternativas legales viables que pueden llevar a una solución equitativa y rápida entre la empresa Cervecería Barú y la institución. Una de ellas puede ser el arbitraje civil-comercial establecido por el Decreto Ley 5 de 1999. La Cámara de Comercio tiene un departamento especial dedicado al arbitraje entre sus miembros cuando se presentan situaciones de indemnización por presuntos perjuicios. Los representantes legales de las partes en conflicto se sentarán a negociar la reparación de sus intereses afectados tal vez en forma más expedita que en la evolución de un proceso en el que se juegan millones de dólares.
El fallo arbitral puede ser recurrido ante la Sala de Negocios Generales de la Corte Suprema de Justicia por recurso de anulación ante supuestos “vicios in procedendo” por transgresiones de orden procesal o sentenciar por vencimiento del término. La jurisprudencia de la Corte, al juicio de juristas panameños, no ha disipado si la potestad de la sala de negocios generales es anular el laudo arbitral y decidir el reemplazo; o si devuelve el fallo para que lo resuelva un nuevo arbitraje para reparar los vacíos procesales.
También aconsejan otros abogados que la Federación Panameña de Fútbol tiene abiertos dos caminos: consignar el monto del secuestro por fianza, ya que no es probable que tenga ese monto de dinero en efectivo, o , también, apelar el secuestro dictado por el juzgado de circuito ante el Primer Tribunal Superior de Justicia. Ante la opción de iniciar así un dilatado proceso judicial, las partes podrían convenir en acudir al Centro de Conciliación y Arbitraje de la Cámara de Comercio, si Cervecería Barú-Panamá pretende se restablezca la vigencia del contrato suscrito con la Fepafut.
Cada una de las poderosas empresas que patrocinan el fútbol tiene derecho a elegir el procedimiento a seguir de conformidad con sus intereses. Pero no se trata de un conflicto estrictamente comercial. El fútbol panameño goza hoy de una etapa de esplendor que ha merecido un ascenso en la clasificación de la Fifa. La congelación de sus recursos empieza con los 380 mil dólares en los bancos, pero apunta a 6 o 7 millones. El primer impacto fue el incumplimiento de los pagos por premios a los jugadores de la selección sub-17 por haber clasificado al Mundial de la categoría a la que pertenecen. Si la congelación de los fondos se extendiera hasta que la Fepafut llegue a satisfacer la reclamación por millones de dólares de Cervecería Barú, se paralizaría la actividad futbolística en casi todos los niveles y categorías.
Ambas empresas de la industria de cerveza y bebidas pertenecen a accionistas extranjeros. Se han establecido en Panamá para impulsar el desarrollo económico y aprovechar el usufructo derivado de los consumidores panameños de sus productos. Estamos seguros de que no desean lesionar el dinámico y exitoso desenvolvimiento del fútbol nacional, sino que, al contrario, decidieron invertir en su patrocinio. Si se optara por la vía de la conciliación y arbitraje, la solución debe ser de conformidad con las normas del Derecho panameño.