Conducta inadmisible
Históricamente, todas las administraciones en el poder han designado a los cónsules panameños en base a nepotismo, mostrando poco respeto por las personas que estudian una carrera diplomática.
Tal ligereza ha tenido sus consecuencias negativas inmediatas para el país. En México, uno de nuestros representantes diplomáticos fue implicado en un caso de violencia doméstica.
En Miami, Estados Unidos, un funcionario del servicio exterior fue desalojado por la Policía y el otro fue muy criticado por sus erradas declaraciones sobre la historia de Panamá en un programa televisivo.
Los escándalos no acaban. El más reciente ha sido el cónsul en Islas Canarias, quien se vistió de mujer en una fiesta en los pasados carnavales en esa ciudad.
La vergüenza ha sido mayúscula y el primer responsable es el jefe de la diplomacia panameña, quien no ha puesto freno en la concesión de los consulados como si fueran bares en todo el mundo.
Este importante cargo no debe ser un premio para quienes hicieron campaña política para el partido en el Gobierno, sino que debe ser ocupado por personas con vasto conocimiento y con alto índice de decoro.
El cambio tan prometido no ha llegado y una vez más parece que se quedó en eslogan.
