default

Conflictos ajenos y gastos nacionales


Los 10 mil kilómetros de frontera de Colombia con sus países vecinos, son escenario de variados problemas pero todos relacionados entre sí: el narcotráfico, la guerrilla, el contrabando de armas, municiones y explosivos, además del tráfico de personas y el desplazamiento forzado de población por el violento conflicto armado. Aunque Panamá y Colombia poseen sólo 266 kilómetros de longitud de frontera común, estamos compartiendo de manera creciente los costos de un conflicto ajeno.

El Ministerio de Seguridad Pública panameño, a través del viceministro Alejandro Garúz explicó esta semana a los medios que por motivos de “seguridad nacional” el gobierno de Panamá decidió comprar a la empresa italiana Agusta Westland -lo hizo de forma directa y sin que mediase concurso público- seis helicópteros por un monto de 60 millones de dólares. ¿Estamos tan urgidos para justificar estos gastos militares?

Las repercusiones están dándose. Hace unos días, la línea fronteriza panameña fue escenario de un bombardeo, que según el ministro colombiano de Defensa, Rodrigo Rivera, se produjo con la colaboración de las autoridades panameñas. Las implicaciones del conflicto colombiano están derivando en varios asuntos nacionales, pues estamos conectándonos a sus “daños colaterales”. Es fundamental que se explique, mediante una agenda diplomática neutral e independiente, cuál será el punto neurálgico de las relaciones bilaterales en este conflicto ajeno. No hacerlo equivaldría a que nuestro Gobierno podría estarnos dejando peligrosamente atrapados en la espiral de gastos policiales para la militarización de la seguridad fronteriza en medio de una guerra ajena.