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Confluencia hispanista: fuerza viva

Por: Redacción 21/10/2015

Sabemos que el mundo es cada día más diverso y que el poliedro refleja la confluencia de todas las culturas; de ahí, la importancia de avivar la concordia de las palabras, la tolerancia de los verbos, el encuentro de los corazones, lo armónico del arte, el pentagrama de los sonidos, el espíritu de la ciencia, la conciencia de los saberes y hasta el aliento de la poesía. Por eso, a mí se me ocurre pensar, ahora que Naciones Unidas celebra durante este mes el Día del Idioma Español. Ya en su tiempo lo reafirmaba el inolvidable pensador Miguel de Unamuno, de que "la lengua no es la envoltura del pensamiento, sino el pensamiento mismo". Con el tiempo, evidentemente, la "Hispanosfera" se ha convertido en una fuerza viva de confluencia en todo el planeta, cuestión vital para robustecer el horizonte de los valores comunes de un mundo global.

De hecho lo hispano, por su naturaleza, se adapta perfectamente para suscitar toda forma de cultura de encuentros, máxime cuando compartimos el uso de la lengua más de quinientos millones de hispanohablantes en el mundo, con una historia tan enriquecedora como cautivadora. A este respecto, resulta verdaderamente gratificante, que el 16 de septiembre de 2013, quedara constituido formalmente el "Grupo de Amigos del Español en las Naciones Unidas", animados por el creciente empleo del español como idioma universal y, como tal, vehículo para la paz, el respeto a los derechos humanos y el desarrollo social y económico entre los pueblos que lo hablan. Con su firma, los representantes de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Guinea Ecuatorial, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela recordaron que el español es uno de los seis idiomas oficiales de las Naciones Unidas e idioma de trabajo de la Asamblea General, del Consejo de Seguridad y del Consejo Económico y Social.

La proyección lingüística y cultural de lo hispano, más allá de los límites europeos y a partir de nuestra propia pluralidad, ineludiblemente es una buena referencia para la construcción de un mundo más acorde con la convivencia pacífica. Por todo esto, pienso que es saludable para todos evocar nuestros comienzos, fortalecer nuestras raíces, para llegar a ser nosotros mismos, en un orbe que es de todos y de nadie. Y ese día descubriremos, al fin, que el fuego que necesitamos para no morirnos de frío únicamente tiene un nombre: el amor. ¡Ámense mucho!

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Miércoles 29 de julio de 2026

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