¿Conoce usted la piña?
De todos es conocido la vergüenza que a nivel internacional nos hicieron pasar algunos compatriotas por no saber quién fue Confucio, dónde está la Muralla China, cuándo se construyó el Canal Francés y cómo tratar a una lechuza. Lo que pocos seguramente se dieron cuenta es que el denominador común de estos hechos es que fueron protagonizados por jóvenes.
Recientemente escuche una conversación entre amigos de la familia que nos visitaban, también jóvenes, quienes hablaban del “palo” de piña. Al indagar sobre esa expresión me pude percatar que ellos pensaban que la piña se cosechaba de un árbol. La curiosidad embargó mi mente y en cada oportunidad que tenía les preguntaba a mis estudiantes universitarios si la piña se obtenía de un árbol o de una mata, a lo que algunos respondieron un árbol y otros que no sabían. Me enteré que otros pensaban que la piña crecía bajo tierra y que su corona era la mata, o sea, un tubérculo. Al comentar estas experiencias con un productor de piña me manifestó: “hace poco nos visitó un grupo de estudiantes de agronomía de EE..UU. quienes también pensaban que la piña era un árbol”.
Entiendo que nuestros jóvenes modernos no conozcan la fruta de pan, la cañafístula o el piro pero, ¿la piña?; cuando nuestro país es exportador de esa fruta y cuando tenemos un personaje conocido como “cara de piña”. Entiendo que ellos no son culpables de sus desconocimientos y que los adultos mayores, cuando jóvenes, también teníamos un sinnúmero de deficiencias pero, hay una diferencia sustancial. Cuando nosotros “metíamos la pata” pocos se enteraban, pero ahora vivimos en una sociedad tan mediática que cuando un joven comete un error todo el mundo se entera, y la opinión pública, manejada por adultos mayores, es implacable al cuestionarlo. La verdad es que un adulto mayor puede expresar con libertad que no sabe chatear o navegar por Internet, pero ellos no aceptarán que un joven nunca haya visto una mata de piña.
Estos hechos me hacen recordar que el área donde mis escuelas tenían hortalizas ahora está ocupada por salones de clases, que muchos colegios privados no dan agricultura por el supuesto de que sus estudiantes no serán agricultores y que la llamada transformación curricular se fundamenta en la eliminación de algunas materias que se supone que no son necesarias; lo que me hace pensar que esta situación está lejos de mejorar. Por ello recomiendo a los jóvenes a buscar por su cuenta esa formación integral. Debo admitir que tengo un problema, ellos tampoco leen artículos de opinión.
Profesor.
