Consecuencias ambientales del Sr. Trump
El triunfo electoral de Donald Trump ha generado mucho debate e incertidumbre en relación con su impacto en diversos elementos de la vida económica, social y política global. Un tema que, pese a su importancia vital, ha sido escasamente abordado es el significado de la nueva administración norteamericana para la evolución de los problemas ambientales. El Panel Internacional Sobre el Cambio Climático ha advertido que "el calentamiento del sistema climático es inequívoco", y añadió, en un lenguaje diplomático, que "es sumamente probable que la influencia humana haya sido la causa dominante del calentamiento observado desde mediados del siglo XXI. Recientemente, por su parte, el "Working Group on the Anthropocene" llegó a la conclusión de que actualmente la Tierra no se encuentra en la época del Holoceno, la cual permitió el florecimiento de la civilización, sino en la época del Antropoceno, en la que la fuerza básica que determina las condiciones del clima es la actividad humana. Esto ha llevado a una conciencia extendida sobre la necesidad de reducir drásticamente la emisión de los llamados gases invernaderos.
Pese a toda la evidencia científica existente el Sr. Trump afirmó en su campaña que "el concepto de calentamiento global fue inventado por los chinos para hacer no competitivas las manufacturas de Estados Unidos". No solo se trata, conviene aclarar, de una declaración carente de base científica, también se trata de una posición que lleva a políticas sumamente peligrosas para el futuro de la humanidad. Es así que el Sr. Trump incluyó entre sus promesas de campaña retirar a los Estados Unidos del Acuerdo de París, realizado en 2015 con el fin de enfrentar, aunque fuera tímidamente, el problema del sobrecalentamiento. Quienes piensan que esto no necesariamente tendrá un impacto, dado que retirarse del acuerdo conlleva un periodo de cuatro años, simplemente se equivocan. Uno de los grandes defectos de este acuerdo es que los compromisos de los países de reducir la emisión de gases invernaderos no son vinculantes. Según esto, la nueva administración norteamericana podría simplemente ignorar y no cumplir los compromisos previos. Más aún, esa administración, como bien señala Robert N. Stavins en un artículo titulado "Goodbye to the Climate", puede evitar los cuatro años de espera tomando la ruta de retirarse de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), lo que solo le tomaría un año.
El peligro aquí no solo es el retiro de Estados Unidos del Convenio de París, sino que esto empuje a otros países a hacer lo mismo, a fin de mantener su competitividad económica. Si China, India y Brasil siguieran a Estados Unidos en una eventual salida del Convenio de París, el mismo prácticamente colapsaría, ya terminaría cubriendo apenas el 10.0% de la actual emisión de gases invernadero. Afortunadamente la respuesta de China ha sido que seguiría apoyando la lucha por reducir dichas emisiones.
De cumplirse las promesas del Sr. Trump, la humanidad estaría en un inminente peligro. Evitar esa desgracia precisa la presencia de importantes voces con suficiente fuerza ética. La del papa Francisco seguramente será una de esas.
Economista