Consecuencias de una equivocación
He tratado de analizar los últimos acontecimientos que han sucedido en la ciudad y que, a falta de noticias ciertamente interesantes, toman la atención de los medios y, a medida que pasan los días, se hacen parte de cada ciudadano que ha seguido de cerca los capítulos de esta novela que tiene mucho de triste y preocupante y poco de risa por parte de nadie. Me refiero al cambio de niños que se dio en el Hospital Santo Tomás hace dos años y ocho meses y que aunque no queramos, trae consecuencias nefastas para los involucrados.
No es posible, desde ningún punto de vista, estas equivocaciones, sobre todo en el sector salud, donde por error en los resultados de radiografías, laboratorio, medicamentos o cualquier otro de los que puedan cometerse, y que no son comprensibles, sobre todo en este campo. Si en un banco se comete un error, puede que se pierda un dinero que no va a matar a nadie; pero en el sector salud no puede jugarse con la vida, la honra, los trastornos emocionales, morales o sociales. Pensemos por un momento lo que estas familias vienen pasando, que pudo traer como resultado la disolución de ese matrimonio, que actualmente tiene a dos familias que nadie sabe qué pasará entre ellas; que han criado por este tiempo a un niño que ahora resulta que no es su hijo biológico; que ese niño ha sido amado por los padres de crianza y toda la familia que forman el entorno, para ahora salir que no es su hijo, sino el de otra persona y que a su hijo lo crió otra familia.
Estas equivocaciones, aunque digamos que somos humanos y, por lo tanto, tenemos derecho a actuar erradamente, no deben darse, sobre todo en el sector salud. Hace unos años, el hijo de una familia cercana a mí fue al Hospital Santo Tomás por algo que sentía, le enviaron una radiografía de tórax, tras lo cual se les informó que ese niño sufría de tuberculosis pulmonar. Fue hospitalizado en la sala de Infectocontagiosa con todas las molestias para él y para la familia que debía ir permanentemente a visitarlo. Ya iban a suministrarle el tratamiento indicado cuando por una razón que no recuerdo se dieron cuenta de que habían cambiado las radiografías, le hicieron una nueva y salió negativa. Podrán imaginar la alegría de esa familia, pero los días que pasamos todos son irreemplazables. Gracias a Dios, no habían comenzado el tratamiento y todo se aclaró a tiempo. Esas equivocaciones no deben darse en un centro de salud porque está de por medio la tranquilidad y el estado de salud de la persona y todos sus familiares.
Igualmente, cualquiera de nosotros conoce algún caso sucedido en los hospitales y han pasado por momentos desagradables. Cualquier descuido de un médico, de una enfermera, de una trabajadora de salud puede causar complicaciones y hasta la muerte de ese paciente.
Las consecuencias psicológicas y emocionales que el caso de los niños cambiados trae sobre las familias involucradas tiene que ser estudiado por psicólogos y psiquiatras, ya que, siendo familia constituida con otros miembros alrededor, es importante pensar en el trauma que causará, por un lado, el alejamiento de los niños de su actual entorno, y por otro, lo que significa para sus hermanos perder un ser querido que será apartado totalmente de ellos. Esto, tal vez, sea uno de los puntos más importantes, ya que no sé cómo se solucionará el problema de con quién se quedarán los niños, y si habrá intercambio, dado el cariño y amor que los padres sienten por los que han sido criados por ellos.
Aunque se quiera justificar el error con una recarga de trabajo, la negligencia en general traerá consecuencias que todavía no estamos en condiciones de medir. Aunque los niños sean pequeños, será difícil para ellos el cambio de familia a la que no están acostumbrados. Por lo tanto, espero que las autoridades judiciales de la familia actúen con mucha mesura y mucha inteligencia para evitar traumas secundarios a todos los miembros de las familias involucradas.
Existen responsabilidades que no podemos eludir y la de los trabajadores de la salud es la más importante, la primordial y nunca debemos olvidar eso, y las autoridades tienen que estar atentas para sancionar si es necesario para evitar que se repitan esas equivocaciones.