Construyendo una nueva ciudad
La voz y opiniones de la ciudadanía deben ser escuchadas y analizadas, pero para que su aporte sea real e importante, estas críticas deben estar documentadas.
He visto con preocupación como muchos de quienes se consideran defensores de las causas ciudadanas están criticando con aparente desconocimiento, o un extraño interés en desvirtuar la propuesta, un proyecto de arquitectura y diseño urbano que no tiene precedentes en el país.
Hace unos meses, un jurado idóneo y de alta categoría emitió fallo de un concurso público para definir el diseño del proyecto denominado Torre Financiera Panamá, con participación de reputadas firmas de arquitectura internacionales y nacionales, en favor de una firma local, lo que refleja la capacidad profesional, calidad de su equipo y sus propuestas.
El planteamiento que resultó ganador, es más que un edificio aislado de su contexto. El diseño de indudable calidad arquitectónica, interviene en el sitio para desarrollar un ambicioso planteamiento de recuperación de un sector deprimido y abandonado, una propuesta de integración de ciudad con un tejido urbano coherente, una oportunidad para aplicar adecuadamente en Panamá la premisa académica de entender las relaciones que deben existir entre cada edificación el sitio donde se ubica, la valoración del espacio urbano como contenedor de actividades, pero también como sitio de disfrute y diversión del espacio común por excelencia.
En el proyecto estas ideas se manifiestan a través de propuestas como:
-La recuperación para el uso peatonal, sin abandonar la posibilidad de funciones alternas o complementarias, de la calle que relaciona el proyecto desde la Vía España (Central) y la Cinta Costera e incluye una conexión del edificio con la futura salida del metro en la avenida Justo Arosemena, realizada a través de un recorrido que contendrá una exposición cielo abierto con la historia del país narrada de manera didáctica a quienes se desplacen por un puente peatonal que además de conectar todas las funciones, permite la vinculación al área verde y las actividades en el frente marino. Es el homenaje en un monumento de escala urbana a los 500 años del descubrimiento del Mar del Sur, por Vasco Núñez de Balboa.
-La creación de un gran centro cultural, inexistente en el país en la actualidad, recuperando los edificios abandonados del antiguo Hospital Santo Tomás con museos, bibliotecas, rodeados de áreas libres dispuestas para el uso de todos los ciudadanos en contraposición de espacios cerrados y negados a la ciudad por más de dos décadas, sugerencia que hace el proyecto al gobierno, y que por demás resulta loable, considerando el poco interés que estos temas han tenido hasta ahora por parte de los entes que deberían ser abanderados de estas iniciativas.
-El ordenamiento y reestructuración del flujo vehicular y el tránsito alrededor del proyecto, después de consultas con profesionales idóneos, complementando con carriles adicionales y diferenciando accesos a los estacionamientos según su uso.
-La puesta en valor de la arquitectura patrimonial de los edificios originales del conjunto hospitalario, que representa además lo aún recuperable y significativo de Bella vista y la Exposición luego de una devastación desmedida, fruto de un ánimo especulador del boom económico, aprovechando la traza urbanística del sector.
El proyecto urbanístico, incluido en el proyecto de la Torre Financiera, revitalizará un sector turístico de la ciudad, al generar actividades llamativas e interesantes, como las realizadas en el centro cultural, los espacios para reuniones, la plaza de comidas o las visitas al Observatorio que se dispondrán en la parte más alta del edificio para disfrute de los visitantes, así como un hotel que atraerá turistas del interior y extranjero. El Observatorio permitirá al visitante dominar en 360 grados la imponente silueta de la ciudad y su entorno natural, el boscoso y selvático, así como el frente marino.
La valoración del vínculo de la ciudad y el mar, con la propuesta de conexión de las aceras de la Avenida Balboa con la Cinta Costera a través del puente peatonal que también recupera para la ciudad el monumento a Vasco Núñez de Balboa, hoy aislado en una isleta en medio de un mar de vehículos, y la creación de un monumento acústico, tres grandes chorros de agua en el remate del eje peatonal, y una plataforma que servirá para la realización de actividades al aire libre.
