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Contención del gasto

Por: Redacción 10/09/2014

El abultamiento de la planilla estatal con los sueldos jugosos de hermanos, esposas, primos, sobrinos, suegros y cuñados; las giras al extranjero con una comitiva de familiares y la contratación de una empresa privada por cerca de un millón de dólares para efectuar auditorías en el Programa de Ayuda Nacional (PAN) son algunos de los botones de muestra del rosario de gastos innecesarios que exacerban las cifras del gasto público.

Existe, por otro lado, un contrasentido en el viaje del presidente Juan Carlos Varela y su comitiva a España, si el propósito es atraer inversiones privadas a Panamá. Las empresas españolas están buscando contratos de obras en el exterior porque el mercado interno de capitales de inversión está en los puntos más bajos de la historia financiera.

El rey Felipe VI sonreirá discretamente cuando Varela solicite inversiones españolas en Panamá porque su padre Juan Carlos hizo una gira extensa por los países árabes, buscando inversiones. ¿Nadie le ha aclarado al gobernante que aquí hay empresas españolas contratadas en la ampliación del Canal y en la distribución de energía eléctrica y que son mínimas las inversiones propiamente dichas?

No hay que viajar a Madrid o Galicia para estar al día del movimiento de capitales del exterior en nuestro país. Lo que oirá Varela es la disposición de las empresas españolas para participar en las obras de potabilización a nivel nacional que el Idaan deberá sacar a una licitación internacional, sin favoritismos ni arreglos previos. Sin embargo, después de conocer los intempestivos reclamos de la empresa española en el tercer juego de esclusas, la prudencia es una sugerencia plausible.

En el contexto de la ingobernabilidad que nos rige, es urgente discutir qué entiende el Gobierno por contención del gasto público. Gobernabilidad no es elevar el porcentaje del déficit fiscal; contratar auditorías cuando hay entes estatales que pueden hacerlo; organizar viajes internacionales sufragados por gastos públicos con metas desprovistas de productividad e interés social; incrementar los subsidios a un puñado de adultos.

Un vocero representativo de los servidores públicos informó que el Gobierno no ha respetado el derecho de los trabajadores y se han despedido miles de empleados estatales. Algún optimista podría creer que la reducción del personal representa un ahorro de la planilla gubernamental. Pero no es así: los despedidos son reemplazados por igual o mayor número de panameñistas y populistas con sus familiares, como resultado de la gran piñata del gasto público.

La Contraloría General tiene como misión primordial el control previo y el control constitucional del gasto público. Sin embargo, los mismos diputados que criticaron a Gioconda Torres de Bianchini discrepan sobre el nombramiento de un relevo de sus preferencias partidistas, que podría ser un diputado o un allegado del oficialismo disfrazado de independiente. Pocos ciudadanos ponen las manos al fuego por la elección de un contador público, o un economista, o un administrador público, desconectado de los rejuegos políticos de la alianza gubernamental.

No se puede imputar a los adversarios supuestas anomalías si se practican los mismos desaciertos del proceder gubernamental. Los panameños observamos los dobleces de la inconducta de los falsos profetas que después podrían acabar rechiflados por la opinión pública.

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Viernes 7 de agosto de 2026