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Contra la corriente


REDACCION / PANAMA AMERICA

Los productores agropecuarios panameños no tienen más alternativa que volverse más competitivos o incursionar en otras actividades más rentables.

El tiempo se acaba para hacer los cambios necesarios que les permitan mantener a flote sus actividades.

Los acuerdos comerciales que ha firmado Panamá, entre ellos el Tratado de Promoción Comercial con Estados Unidos, establecen plazos específicos y fechas definitivas para que productos agropecuarios de alto consumo en el país ingresen libres de impuestos o aranceles bajos.

Cuando llegue ese momento, será mejor que los agricultores criollos tengan un plan bien armado para competir con productos subsidiados con precios muy por debajo que los nacionales.

Aunque el Gobierno Nacional destine más millones de dólares a los programas de financiamiento y reconversión, será inevitable que desaparezcan aquellos productores que no son eficientes.

La cruda verdad es que, en los últimos años, el sector agropecuario se ha enfocado en recibir ayuda estatal para poder sobrevivir.

Todos los gobiernos han creado y ejecutado programas de ayuda financiera para reconvertir o hacer más productivas las actividades agrícolas, pero hasta ahora los resultados no han sido los más satisfactorios.

Muchos productores vinculados al sector siguen pidiendo condonación de deudas y más apoyo, pero si no hacen cambios realmente estructurales, su futuro será limitado.

Los tratados de libre comercio abren las puertas del país y generan competencia, sin embargo también se convierten en un reto importante para todos los sectores productivos.

Cambiar y mejorar no son algo opcional.

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Martes 18 de agosto de 2026