Contra natura
Las reacciones provocadas por el pacto entre un grupillo de politicastros de la vieja guardia y el PRD lo identifican como un acuerdo contra natura, esto es la mezcla antinatural del aceite y el vinagre, la oligarquía y la social democracia, el entrelazamiento imposible del bien y el mal. Instantáneamente se presentaron las deserciones de quienes se negaron a firmar algo que lesiona sus principios éticos.
Los voceros de los sectores populares encuentran repulsivo que unos cuantos señorones pretendan influenciar sus derechos de votar a conciencia, imponiéndoles, como en el oscuro pasado, sus intereses económicos a su libre voluntad de votar sin manipulaciones.
La gente sabe que unos recomiendan votar por cierto candidato para que no les cobren los impuestos que deben por evasión fiscal y otros aspiran al regreso del antiguo régimen de privilegios que les permitió lucrar a las empresas asesoradas por sus bufetes.
Esta clase de dirigismo de la élite no ganará votos, sino repulsión. Pero a quien perjudica en términos electorales es al candidato Juan Carlos Navarro, dentro y fuera de las filas del PRD, al quitarse la careta y exhibir que está dispuesto a aliarse con el diablo para ganar votos. Negociando con la oligarquía, está en su salsa; se siente como pez en el agua, firmando acuerdos con representantes de su misma clase social.
Este paso atrás clasista lo muestra muy cerca de San Felipe y muy lejos de El Chorrillo y la 24 de Diciembre. Más que un tránsfuga político la movida lo coloca como un apóstata, si consideramos que es candidato del partido fundado por Omar Torrijos. La desesperación por conquistar apoyos lo ha llevado a identificarse como lo que realmente es: un rabiblanco infiltrado en un partido popular. ¿Aceptarán este transfuguismo doctrinario Michel Doens, el doctor Sánchez Cárdenas, Benicio Robinson, las bases sociales de la maquinaria?
Empieza firmando acuerdos inverosímiles, poniéndose de rodillas al servicio de los enemigos históricos del PRD. Pero demuestra que está preparado moralmente para anular, en una de sus primeras decisiones, los pagos pendientes por evasión tributaria y Dios sabe cuánto más, si pudiera cumplir su desenfrenada ambición de dormir en Las Garzas.
Una de sus promesas es mandar a la cárcel a los muchachos atrapados delictivamente por el narcotráfico. Pero no existe seguridad alguna de lo que podría hacer con los delincuentes de cuello blanco, después de estampar la firma en un documento en el que le podría vender el alma al demonio del dinero, autocondenándose a una cadena perpetua para no volver a ser candidato a cualquier cargo de representación popular.
Por los motivos expuestos y por otras razones, este proceso electoral va a ser muy recordado por la gente. El proverbio cínico de que “todo vale para ganar las elecciones” ha reaparecido en forma detonante. A un candidato se le investiga por conexiones con el lavado de dinero proveniente de juegos de azar ilegales; el otro se exhibe en un acto de travestismo político que ha dejado estupefactos a los correligionarios del PRD y a las pocas personas que ingenuamente creyeron en la falacia del voto útil. En verdad, voto utilitario más digno de las cajas registradoras que de las ánforas del 4 de mayo.