default

Contradicciones con sabor a mentira


Las recientes acusaciones entre miembros del Gabinete, que hacen referencia a la venta de terrenos, dejan en evidencia un supuesto negociado con nuestras tierras que adquieren un valor que parecen negociados por encima de los intereses del pueblo, y en beneficio de pocos. Totalmente lo contrario al lema de campaña de Martinelli. En un mes nos hemos enterado de tres terrenos valiosos con “serias irregularidades”. Quienes deben dar explicaciones se la pasan echándose la culpa sin una rendición de cuentas o una investigación al respecto.

Lo más ridículo son las contradicciones con olor a mentira del ministro Franklin Vergara. Declaró en un medio televisivo que se enteró de la compra del terreno hasta hace 3 semanas, a pesar de que uno de sus funcionarios realizó una inspección. Sin embargo, el 20 de septiembre de 2010, el subcontralor remitió al ministro Vergara los avalúos de las tres fincas hechos por funcionarios de la Contraloría unas semanas antes. Estos avalúos daban un valor total al terreno de 541,260 dólares. Mientras en la notaría, el precio a pagar por los tres terrenos del hospital en mención era de un millón 800 mil dólares.

¿Por qué el ministro creerá que su discurso es transparente y coherente cuando los hechos lo contradicen de forma sustancial?

Más discrepancias; el MINSA a finales del 2010 publicó los pliegos en Panamá Compra sobre las condiciones en que se haría la contratación.

Esta situación contradice las declaraciones del ministro en la edición matutina de Telemetro, en las que descartó que la institución que lidera haya estado relacionada con la compra del terreno. En cambio, enfocó el asunto como si fuera el vicepresidente quien gestionó la compra del terreno y la construcción con fondos de Taiwán.

Más confusiones; el ministro admitió que solicitó a sus directores de asesoría legal que le avisaran al diputado Rodríguez al respecto, porque él tenía forma de localizar a los dueños del terreno. Posteriormente, el propio ministro insiste en que desconoce cuál es la relación del diputado Tito Rodríguez en el proceso íntimo de la compraventa. ¿Será que el titular del ministerio es el último en enterarse de que se va a construir un hospital?

¿De qué se trata todo esto? Acaso el Gabinete en pleno considera tan mínimo el sentido común del pueblo que cree que puede distorsionar los hechos según su conveniencia?

Hasta el momento, la Contraloría tampoco ha dado una explicación cónsona. Qué poco respeto hacia el pueblo que lo eligió.

Periodista