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Contralores ciudadanos

Por: Redacción 07/11/2015

Auscultamos la alocución que dio preámbulo a las actividades del Mes de la Patria, palabras arquitectónicamente escogidas del huerto de las letras por el colega, amigo y ejemplo de intachable patriotismo, Dr. Rubén Castillo Gill, otrora presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, quien lideró el gremio con firmeza, sencillez y poesía a través de cada una de sus intervenciones durante los almuerzos mensuales y presentaciones protocolares, obsequiándonos la inspiración y dicha de respirar con un líder que se esmeraba en servir, escuchar y sobremanera esgrimir el ejemplo de la rectitud, honestidad y ética.

Allí frente al mausoleo al Dr.  Manuel Amador Guerrero en el cementerio que lleva su nombre, rodeado de las máximas autoridades istmeñas, y en cadena nacional de radio y televisión, nos platica don Rubén la mañana del 2 de noviembre, cual maestro de Historia, sobre el quehacer nacional, sin herir susceptibilidades, utilizando su rima y cadencia para esgrimir su particular mensaje a todos los conciudadanos.

"EL PANAMÁ QUE NOS LEGARON NUESTROS PRÓCERES MERECE PARTIDOS POLÍTICOS CON ALTO SENTIDO DE RESPONSABILIDAD Y CON IDEAS PREPARADAS PARA EL DEBATE EDUCADO Y PARA LA LUCHA VERTICAL EN POS DE ENGRANDECERLA. LOS PARTIDOS POLÍTICOS VITALES PARA LA EXISTENCIA DE LA DEMOCRACIA DEBEN FORTALECERSE.

Fue Manuel Amador Guerrero  el primer presidente de Panamá. Médico, oriundo de  Turbaco, elegido  en la Convención Nacional  Constituyente de  1904, por decisión unánime, como nuestro mandatario  de lujo, honor que le correspondía a creces, por su liderazgo humanístico. Durante las últimas 3  décadas  del siglo  XIX, armonizó la reestructuración  del Hospital Santo Tomás, veterana  institución de caridad que databa de la época de la colonia, que por la pobreza crónica del país no podía realizar con la debida amplitud la misión humanitaria a la que estaba llamada.

Como médico siempre, en ocasiones como superintendente, y sin recibir remuneración alguna la mayor parte del tiempo, Amador Guerrero fue alma y brazo de la institución, y a ella le consagró sus esfuerzos y sus entusiasmos filantrópicos con abnegación y espíritu público ejemplares.

Siguiendo la rectitud de su ejemplo, fue cuna el Elefante Blanco durante el siglo XX de una estirpe de galenos cuyo norte era el servicio, la abnegación y el amor por los más necesitados, entre ellos el Dr. Alfredo Figueroa y Figueroa, intachable rector de la urología  istmeña, quien le brindó, sin condiciones, 62 años de  meritorio oficio y cuya sangre me ennoblece portar.

UNA NACIÓN NO PUEDE TENER HORIZONTES GENEROSOS CON CIUDADANOS AUSENTES O DESINTERESADOS EN SU DEVENIR. LA DEMOCRACIA TIENE QUE CONVERTIRSE EN UN ESTADO DE CONCIENCIA DE LOS PANAMEÑOS.

Resulta importante para los ciudadanos conocer y repasar los pormenores de las vivencias del Padre de la Patria, sobremanera durante el mes de noviembre, para intimar de dónde venimos, quiénes somos y hacia dónde vamos.

Haciendo referencia a nuestra endémica orfandad de liderazgo político, Rubén resalta: "El Panamá que nos legaron nuestros próceres merece partidos políticos con alto sentido de responsabilidad y con ideas preparadas para el debate educado y para la lucha vertical en pos de engrandecerla. Los partidos políticos vitales para la existencia de la democracia deben fortalecerse. Los ciudadanos tenemos que procurar que sus dirigencias nunca olviden que la política debe ser virtud y magisterio y no un opaco espacio donde se embelesan el engaño y el delito. Si no cumplimos con nuestro deber, seremos cómplices de prácticas que anulan la esperanza, destruyen ilusiones e hipotecan el futuro de la nación".

Finalmente, de sobremesa nos obsequia: "Nuestro futuro no puede estar marcado por la indiferencia ciudadana. Una nación no puede tener horizontes generosos con ciudadanos ausentes o desinteresados en su devenir. La democracia tiene que convertirse en un estado de conciencia de los panameños. Ella debe ir más allá de lo propiamente aritmético para convertirse en alimento cotidiano de nuestro espíritu", alimentando el alma con su epílogo: "Todos los ciudadanos debemos entender que el patrimonio más valioso es la honorabilidad". Escuchando, saboreando y practicando la sapiencia del Dr. Castillo Gill, lograría la nación panameña convergir su gran futuro portando pantalones largos. ¡Gracias por la esquela, Rubén! ¡Manos a la obra, Panamá!

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Miércoles 29 de julio de 2026

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