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Control de precios

Por: Redacción 12/04/2014

No existe una propuesta económica más demagógica y peligrosa que la del control de precios de los alimentos de la canasta básica, propuesta por el candidato panameñista Juan Carlos Varela. Es demagógica porque representa un ardid populista para ganar votos, tratando de convencer a los incautos. Es peligrosa porque la experiencia contemporánea de países como Venezuela, Argentina, Ecuador y otros del grupo de la Alba, regidos por mecanismos controlistas del Estado, demuestra que desembocan en la escasez de alimentos y el crecimiento desmesurado de la inflación.

Venezuela tiene el descrédito de una política controlista que ha llevado a la escasez de los productos alimenticios, al colapso de la producción agropecuaria, a la importación desmesurada de artículos y a la tasa de inflación más alta de América Latina.

Argentina obligó al congelamiento de los precios de alimentos en los supermercados y al bloqueo del maíz y el trigo. Ahora, por primera vez, los más grandes sindicatos han decretado una huelga general por la escasez de la comida y la inflación que devora al país.

El Gobierno de Ecuador dictó en 2013 el decreto que fija controles de los precios de 46 productos agropecuarios. La consecuencia del controlismo ecuatoriano es el encarecimiento de los tomates, lechuga, arvejas, moras y frutillas, entre otros productos.

Para verificar el impacto negativo de los controles, el candidato del panameñismo tiene dos opciones: disponer el viaje de asesores a los países golpeados por la escasez y la inflación; o subirse a un avión para darse cuenta de que su propuesta es perniciosa.

Históricamente, el control de precios exagera la demanda por los productos regulados por un gobierno hasta que la oferta no puede sostenerse mucho tiempo, dando lugar a la escasez de los alimentos regulados.

A quienes más golpea el controlismo estatal es a los productores, puesto que, al no poder detener los precios de fertilizantes, semillas, maquinaria agrícola y otros insumos importados, les sobreviene el colapso.

Los candidatos que saben que van a perder las elecciones no tienen empacho en formular propuestas demagógicas condenadas de antemano al fracaso. El premio Nobel de economía Milton Friedman escribió en una ocasión: “Si usted desea crear una escasez de tomates, emita una ley por la que los negocios no pueden vender tomates a más de dos centavos por kilo. Instantáneamente tendrá escasez de tomates, o de gasolina o de gas”.

Los productores agropecuarios panameños necesitan apoyo crediticio para aumentar la producción, innovaciones tecnológicas para elevar la productividad por hectárea, cadenas de frío para aminorar la red de intermediarios con la preservación de los productos perecederos, como lo hace el gobierno y continuará con más intensidad un gobierno de José Domingo Arias.

El incremento de la productividad es el factor fundamental de la estrategia alimentaria de un país que se propone mejorar los estándares de vida. La nueva economía panameña involucra grados elevados de educación y tecnología; el espíritu emprendedor en las nuevas generaciones; la ampliación de capitales de inversión en el sector agropecuario.

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Viernes 7 de agosto de 2026